Tu pareja

«Los antiamantes»: Por los infieles, crece en China un servicio para las esposas despechadas

5 de agosto de 2016

Cuando Wang, una mujer de 39 años de Shanghai, descubrió que su esposo tenía amoríos con una empleada, quedó devastada. “No podía dormir ni parar de llorar”, afirmó. Decidió actuar, pero no de la manera esperada. En lugar de confrontar con su esposo, buscó por Internet un “desplazador de amantes”. ¿De qué se trata? De un […]

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Cuando Wang, una mujer de 39 años de Shanghai, descubrió que su esposo tenía amoríos con una empleada, quedó devastada. “No podía dormir ni parar de llorar”, afirmó. Decidió actuar, pero no de la manera esperada. En lugar de confrontar con su esposo, buscó por Internet un “desplazador de amantes”. ¿De qué se trata? De un especialista en hacer terminar relaciones entre hombres casados y amantes extramatrimoniales.

Son contratados por esposas despechadas, aconsejan sobre cómo salvar matrimonios y también inducen a las amantes a desaparecer. Pueden cobrar decenas de miles de dólares para infiltrarse sutilmente en la vida de las amantes y ganarse su amistad y confianza en un intento de romper la relación. Los servicios aparecieron a medida que la economía china se abrió en las últimas décadas y que las relaciones paralelas empezaron a ser más comunes.

Una búsqueda en Baidu, un navegador chino, da cuenta de webs que contienen enlaces a empresas desplazadoras de amantes. Después de hacer su propia búsqueda, Wang decidió contratar a Weiqing, un servicio de Shanghai. Weiqing hizo terminar la relación, persuadiendo a la otra mujer para que aceptara un empleo mejor pago en otra ciudad. “No me importa de qué vive esa mujer ahora,” dijo Wang. “Simplemente, me siento aliviada de que mi esposo haya vuelto”. Wang no quiso dar su nombre completo para preservar a su familia. No dirá cuánto pagó, solo que fue tanto como para tener que pedir ayuda a sus padres. Weiqing comenzó a trabajar en 2001 en Shanghai y se ha expandido a 59 ciudades.

Desplazar a una amante lleva su tiempo. El proceso comienza con la búsqueda de la mujer blanco, dijo Shu Xin, director de Weiqing. Un equipo de investigación, con psicoterapeuta y abogado incluídos, analiza a su familia, amigos, nivel educativo y empleo, antes de enviar a un empleado a quien Weiqing denomina consejero. “Una vez que descubrimos qué tipo de amante es, si está por dinero, amor o sexo, organizamos un plan,” dijo Shu.

El consejero se muda al edificio donde vive la amante o comienza a trabajar en el gimnasio al que concurre para conocerla, convertirse en confidente y eventualmente volver sus sentimientos en contra del hombre. A veces, el consejero le encuentra un nuevo amante, un empleo en otra ciudad o la convence de dejar al casado. Weiqing afirma que los consejeros tienen prohibido involucrarse íntimamente con las amantes.

Kang Na, que dirige la empresa Reunion Co. en Shenzhen, afirma que reclutó consejeros varones en su círculo social, por atractivo y personalidad. Luego los capacitó para evitar ser detectados.

Mientras el consejero sale a trabajar, el servicio de desplazadores de amantes asesora a la esposa para lucir más atractiva para su marido. “Las mujeres chinas piensan que si tratan bien a los hombres, las amarán más. Pero los hombres amamos más a quienes nos lastiman más”, dijo Kang.

Una respuesta a la infidelidad matrimonial es el divorcio. Pero puede ser costoso. El patrimonio familiar y las finanzas, en China, en general están registrados a nombre del marido. Una mujer divorciada puede quedar sin techo. Aunque muchos hombres chinos se resisten a hablar de los problemas maritales con los profesionales, según Tang Yinghong, psicólogo, “los maridos en China todavía tienen el pensamiento tradicional de que los trapitos sucios de la familia se lavan en casa.

Y las esposas, que no desean pasar por un divorcio, “prefieren recurrir a un desplazador de amantes para que sus esposos regresen.” El ideal es que el marido nunca se entere la causa del abandono de su amante. Según las empresas, lleva tres meses desplazar a una amante. Poco tiempo, para historias que llevan años.

 

 

 

 

 

Publicado en la edición impresa del Diario Clarín el 02 de Agosto del 2016 – Blog de Aníbal P. Revoredo
Tu pareja

Siete de cada 10 divorcios ya son unilaterales y exprés

2 de agosto de 2016

Hoy cumple un año de vigencia el nuevo Código Civil, que trajo grandes avances en la autonomía y la igualdad en el derecho de familia. También incorporó cambios de suma importancia, como el reconocimiento al cuidado y la crianza, además de darle valor económico a las tareas hogareñas, históricamente en manos de las mujeres, dejándolas […]

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Hoy cumple un año de vigencia el nuevo Código Civil, que trajo grandes avances en la autonomía y la igualdad en el derecho de familia. También incorporó cambios de suma importancia, como el reconocimiento al cuidado y la crianza, además de darle valor económico a las tareas hogareñas, históricamente en manos de las mujeres, dejándolas más vulnerables a la hora de una separación. En este punto, el del divorcio, el nuevo código respeta la intimidad y la libertad: el juez ya no debe obligar a hombres y mujeres a explicar por qué pretenden separarse, sino simplemente les debe otorgar el divorcio. Lo que ocurrió en este primer año del flamante código no fue que los matrimonios salieron a divorciarse en masa sino que muchas parejas que estaban separadas de hecho desde tiempo atrás regularizaron su situación. Según los abogados de familia consultados por Clarín, la mayoría de las demandas de divorcio las inició sólo uno de los miembros de la pareja (ahora es suficiente) y las sentencias salen muy rápido, en menos de noventa días.

“Mi experiencia este año es con parejas que estaban separadas desde hace bastante, incluso ya tienen relaciones nuevas, y que no se habían divorciado antes porque tenían que agregar una causal. En general los inicia uno solo de ellos, la mayoría son hombres y tienen más de 60 años”, cuenta a Clarín la abogada Mariana Gallego.

“Sí, en un gran porcentaje ya estaban separados y quieren regularizar la situación –acuerda otro especialista en temas de familia, Osvaldo Ortemberg–. El promedio desde que se inicia la demanda hasta la sentencia depende de su hay o no hijos. Si no los hay, el plazo es inferior a los 90 días”.

Matías Salimbeni, de Divorcio a 1 Click, confirma la situación: “La mayoría quiere regularizar situaciones viejas porque antes se requería un causal. Ahora es meramente objetivo: ‘no quiero estar más con vos’ y punto”. En su estudio tienen casos de personas que quieren divorciarse y hace tanto que están separados que algunos no saben ni dónde viven sus ex. “En muchos casos hasta nos costó notificar a la otra parte porque no había manera de ubicarlos. Nos pasó con algunos que se fueron a vivir al exterior”, explica Salimbeni. Y cuenta que el 70% de las presentaciones han sido unilaterales.

Los especialistas explican que ubicar y mandar la notificación a la otra parte puede demorar un mes y que luego el otro tiene 15 días para presentarse. Otra novedad es que ahora al iniciar la demanda se debe presentar una propuesta (cómo se dividirán los bienes, los alimentos, la responsabilidad parental). Si la otra parte acuerda o no, no importa, la sentencia de divorcio sale igual. Y todo lo que no se arregló se arregla después, estando ya divorciados.

“La diferencia es que antes se trabajaba el acuerdo extrajudicialmente, de manera previa, y cuando se presentaba el divorcio en forma conjunta ya estaba todo acordado. Ahora, el tiempo previo de trabajo que los profesionales agotábamos para arribar a un acuerdo fue dejado de lado, hacemos la presentación unilateral y el juez dicta sentencia de divorcio. Pero también es verdad que a veces quedan todas las cuestiones controvertidas sin acuerdo para litigar luego del divorcio. Así, se abren después incidentes de alimentos, comunicación con hijos, bienes”, explica Viviana Koffman.

“Si hay hijos la sentencia puede ser en 90 o más días, ya que interviene el Defensor de Menores –un abogado que pone el Estado para defender los derechos de los menores”, agrega Ortemberg. Y explica la nueva situación de los convivientes (antes llamados concubinos): “También tienen derechos y obligaciones entre ellos –antes no– cuando viven juntos por más de dos años. Si no pactaron un acuerdo, en caso de separación el juez debe determinar si corresponde que uno de ellos compense al otro, y puede rectificar el pacto que hayan tenido si es inequitativo. En todos los casos el régimen es igual para matrimonios hetero u homosexuales”.

 

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Publicado en la edición impresa del Diario Clarín el 01 de Agosto del 2016 – Blog de Aníbal P. Revoredo

 

Tu pareja

Penas de amor: el duelo por una separación puede durar hasta dos años

1 de agosto de 2016

Belén estaba en pareja desde hacía 12 años. Sabía que quería separarse, sin embargo no fue ella quien terminó dando ese paso. “Me dejó él cuando volvimos de un viaje. Y a pesar de que yo ya pensaba en separarnos lo viví muy mal, como un abandono”, cuenta ella. Belén está sentada y cruzada de […]

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Belén estaba en pareja desde hacía 12 años. Sabía que quería separarse, sin embargo no fue ella quien terminó dando ese paso. “Me dejó él cuando volvimos de un viaje. Y a pesar de que yo ya pensaba en separarnos lo viví muy mal, como un abandono”, cuenta ella. Belén está sentada y cruzada de piernas en un pasillo amplio del Hospital Pirovano, rodeada de un grupo de vecinos que asisten al taller que empezó a dictar hace tres años: “Penas de amor” se llama. Ella, quienes asisten y los psicólogos de familia consultados por Clarín coinciden: las penas de amor tienen mil caras y, como los duelos por una muerte, pueden tardar en sanar entre 6 meses y 2 años.

“Un duelo normal ante una pérdida dura unos seis meses, pero nosotros veíamos en el taller que un duelo amoroso puede extenderse hasta dos años”, cuenta el psicólogo Miguel Espeche, quien creó la primera versión de este taller, hace 15 años, y escribió un libro sobre el tema. “Lo interesante es que no todas las penas de amor son iguales. Algunas personas sufren por haber perdido el hecho de estar en pareja pero no de haber perdido a la persona, lo que esconde un gran miedo a la soledad. Hay quienes sufren porque usaban a su pareja para mostrarse a sí mismos y a la sociedad que podían estar con alguien, que no eran solteronas o solterones, pero no tenían un vínculo íntimo y genuino que sostuviera la relación”.

“También hay penas de amor en la era Tinder –sigue– aunque las relaciones sean fugaces. Se trata de pena de amor a uno mismo porque lo que queda es la sensación de humillación si no fui elegido por el otro, de minusvalía, eso de tener ‘algo, un problema, por lo cual no lograron establecer una relación”.

En el taller del Pirovano –gratuito, parte del área de Salud Mental– cada quien llega con una pena distinta: “La otra vez vino un chico muy joven que había quedado viudo. Su pena de amor era porque sentía que no le había dado todo lo que su mujer se merecía y sentía que no iba a poder estar nunca más con alguien. También vino alguien que se acaba de separar pero su pena pasaba más porque su ex mujer no le dejaba ver a sus hijos”, dice Belén Olaciregui. “El disparador del taller es cómo vivimos las pérdidas. En mi caso, lo viví mal, ni cuando murió mi papá me puse así. Hay mucha gente que con el tiempo se da cuenta de que esa persona le quedó adentro y aún cuando la haya lastimado mucho, lo empieza a idealizar cuando vuelve a estar con alguien: ‘él lo hacía mucho mejor’, ‘nadie le llega a los tobillos”. Hay por ahí señoras grandes, separadas hace más de una década, con un dilema compartido: me siento sola, quiero un compañero, no quiero volver a convivir. “La soledad me pesa, quisiera encontrar a alguien, pero también me da miedo”, dice Graciela, una de las asistentes.

Guadalupe García Payo (37) se fue a vivir a México detrás del que creyó “el hombre de mi vida”. Estuvieron seis años juntos pero hace un año él tomó la decisión de divorciarse. “La pena queda en la desilusión, en la frustración, en haber idealizado algo que no fue. La pena empezó cuando sentí que ya no me registraba, que se fastidiaba. A eso se suma haber apostado tanto por una relación y ahora tener que volver y empezar de cero. Es volver con una mochila pesada pero a medida que pasa el tiempo se va poniendo más liviana.

Silvia Calvera (50) llegó al taller “Penas de amor” hace un año, cuando se separó de su “gran amor”: “Me había separado otras veces pero es la primera vez que la pena de amor me toca, que me hace sufrir”, cuenta. Dice que pasó por períodos en los que sintió “una desolación absoluta” y que la ruptura amorosa se sumó a la muerte de su mamá: “Fue como vivir otro duelo. Pero con el tiempo entendí que yo necesitaba vivir este etapa de crecimiento. Y ahora creo que nada es definitivo: cuando hay amor, hay esperanza”.

“En los duelos por muertes, hay duelos que se consideran normales y otros patológicos. Digamos que entre 6 meses y dos años sería normal, pero todo depende de la ruptura, si hubo algo traumático, qué le pasó con parejas anteriores. A veces puede ser muy doloroso y a veces liberador”, dice Cecilia Gelfi, psicóloga y miembro del departamento de terapia de familia y pareja en Ineco. “Las etapas por las que pasan son similares a las de un duelo. Al principio, la negación o sensación de shock, de no poder creerlo. Sigue la bronca, la tristeza, empiezan a extrañar al otro, incluso en relaciones que uno decidió terminar. Lo que se duela no es sólo a la persona: muchas veces lo que se siente perdido es el proyecto que tenía con esa persona: un viaje, tener hijos. Después viene la aceptación: cuando uno está duelando estás cerrado, cuando se acepta se puede empezar a pensar que la vida ofrecerá nuevas posibilidades”.

 

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Publicado en la edición impresa del Diario Clarín del 30 de Julio del 2016 – Blog de Aníbal P. Revoredo

 

 

 

Tu pareja

Un test térmico permite detectar si una persona está enamorada o no

21 de julio de 2016

  Siempre se supo que ante la proximidad, la visión o el contacto con la persona que amamos, el corazón se acelera, “estalla”. Pero ahora también sabemos que también hay una reacción térmica: aumenta la temperatura de algunas partes de nuestro cuerpo. Un equipo de científicos de la Universidad de Granada (España), perteneciente al Centro […]

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Siempre se supo que ante la proximidad, la visión o el contacto con la persona que amamos, el corazón se acelera, “estalla”. Pero ahora también sabemos que también hay una reacción térmica: aumenta la temperatura de algunas partes de nuestro cuerpo. Un equipo de científicos de la Universidad de Granada (España), perteneciente al Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento, dirigido por los profesores Emilio Gómez y Francisco Tornay, desarrolló un método pionero basado en la termografía que permite determinar objetivamente si una persona está enamorada o no.  Los científicos analizaron las diferencias térmicas que se producen entre personas que contemplaban fotos de su pareja frente a otros que se exponían a imágenes que les generaban alguna respuesta emocional como ansiedad, calma o empatía, pero no una respuesta romántica. Para ello, contaron con la participación de 60 personas de entre 24 y 47 años que afirmaban estar enamoradas y haber iniciado una relación pocas semanas antes. Los resultados demostraron que el amor sube la temperatura en las mejillas, las manos, la zona de la boca, el pecho y los genitales entre uno y dos grados centígrados.

Según el profesor Emilio Gómez, esta técnica ya se usaba en medicina para el diagnóstico de enfermedades, pero ahora se está aplicando “por primera vez a la psicología”. Gómez explica que nuestros sentimientos son muy complejos, pero que mediante esta técnica se busca “manipular la activación de las emociones mediante estímulos” y ver los cambios térmicos que el hipotálamo, la región cerebral que controla “los servicios básicos”, provoca en cada individuo. Durante el experimento se usaron fotos en lugar de la exposición directa entre las personas enamoradas. Peroaunque la fotografía produce “una reacción atenuada”, no hay ninguna posibilidad de que las personas puedan mentir y falsear los resultados, ya que lo que se mide es “la respuesta del sistema nervioso central, y no hay ninguna persona que lo pueda controlar hasta ese extremo”, explicó Gómez.

Curiosamente, las investigaciones demostraron que una de las zonas más sensible al cambio de temperatura es la punta de la nariz, y la que menos la frente, cuya temperatura se mantiene estable, a menos que el impacto emocional sea muy fuerte.

Fuente: La Vanguardia

 

 

 

Publicado en la edición impresa del diario Clarín 14 de Febrero del 2016 – Blog de Aníbal P. Revoredo

 

 

Tu pareja

Se separaron y su ex le abrió en Facebook un perfil de prostituta

14 de julio de 2016

La mañana del pasado 8 de enero Jimena Lesa Brown (37) encontró su vehículo O kilómetro cubierto de pintura al óleo. Aunque se sintió conmovida, no se sorprendió. Sabía quién era el autor del ataque ocurrido en Cipolletti, Río Negro. Su ex novio, José Luis Pérez (38), la perseguía desde hace 10 meses. Desde que […]

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La mañana del pasado 8 de enero Jimena Lesa Brown (37) encontró su vehículo O kilómetro cubierto de pintura al óleo. Aunque se sintió conmovida, no se sorprendió. Sabía quién era el autor del ataque ocurrido en Cipolletti, Río Negro. Su ex novio, José Luis Pérez (38), la perseguía desde hace 10 meses. Desde que terminó a principios de 2015 su noviazgo con él, –tras apenas 5 meses de relación– el hombre no dejó de acosarla sistemáticamente: mensajes con amenazas contra su vida y la de sus cinco hijos que tiene de sus dos matrimonios anteriores, agravios llenos de saña y furia. Pérez hasta llegó a crear un perfil “trucho” en Facebook, al que subió fotos de su ex novia y su teléfono, contando que ejercía la prostitución. A la mañana siguiente, la mujer recibió 60 llamados de parte de hombres que querían tener sexo pago.

Lesa Brown es diseñadora pero trabaja vendiendo artículos por internet. Inició su relación con Pérez justo cuando había colapsado su segundo matrimonio. “Estaba muy vulnerable, me sentía sola y él, que es un ex compañero de la primaria, apareció y me ofreció ayuda, me comporté como una tonta”, le cuenta a Clarín. En sus meses de novia comprendió rápidamente que algo no estaba bien en la cabeza de Pérez. “El tenía alucinaciones, delirios. Entonces me preocupé. Podía pasar de estar bien a querer matar a mi ex marido o veía cosas que no eran ciertas”, explica. Lo primero que hizo Pérez luego de la ruptura fue robarle a la mujer su tarjeta de débito. Lesa Brown tenía anotadas en un cuaderno sus claves, de donde el hombre las obtuvo. La mujer lo acusa de sacarle todo el dinero de la cuenta, 2.000 pesos.

Después comenzaron las amenazas por teléfono, los mensajes agraviantes y siguió con la cuenta falsa en Facebook y la pintada del auto. En uno de sus mensajes le escribió: “Te digo putita no voy a parar hasta hacerte mierda a vos tu auto y tus hijos”.

En junio de 2015, Pérez se presentó en la casa donde Lesa Brown vive con sus hijos. En ese momento se encontraba su primer marido. La víctima denunció que el ex novio los amenazó a todos con un cuchillo de carnicero. Por este hecho puntual, la Fiscalía de Cámara de Cipolletti dictó una orden de restricción que él no cumple.

Desde entonces la mujer hizo denuncias a la comisaría 4ta., pero los agentes le explicaron que sus reclamos no prosperarían porque no había ocurrido nada “irreparable”. Cansada de esperar respuesta, decidió dar a conocer su caso en Facebook. Decenas de personas apoyan “la causa” de Lesa Brown. “Una cosa que descubrí es la cantidad de gente que ya no cree en la Justicia. Se contactaron muchos hombres que me dijeron que estaban a mi servicio”.

 

 

Publicado en la edición impresa del diario Clarín 14 de Enero del 2016 – Blog de Aníbal P. Revoredo
Tu pareja

Encontrar pareja… e influir en la desigualdad social

NUEVA YORK.- La noción de «lograr una buena pareja» está presente en las novelas contemporáneas. Al mismo tiempo, la desigualdad de ingresos recibe cada vez mayor atención de los economistas. Y ahora se ha descubierto lo vinculados que resultan estar los dos tópicos. En estos tiempos un banquero de inversión puede casarse con una banquera […]

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NUEVA YORK.- La noción de «lograr una buena pareja» está presente en las novelas contemporáneas. Al mismo tiempo, la desigualdad de ingresos recibe cada vez mayor atención de los economistas. Y ahora se ha descubierto lo vinculados que resultan estar los dos tópicos.

En estos tiempos un banquero de inversión puede casarse con una banquera de inversión en vez de hacerlo con la noviecita de la secundaria, o un abogado se casa con una abogada o una cliente prestigiosa, en vez de elegir a su secretaria. Si se lo mide en términos de ingresos o educación, hay más de las llamadas «parejas de poder» hoy que en el pasado, una manifestación de un fenómeno conocido como vínculos por afinidad o formación de parejas entre gente similar.

Estas parejas son fabulosas para quienes pueden construir alianzas prósperas y felices, pero también propagan la desigualdad a través de las generaciones. De las causas de la creciente desigualdad de ingresos, a la larga este proceso puede demostrar ser uno de los más significativos y más difíciles de contrarrestar.

Por ejemplo, la brecha de logros entre hijos de familias ricas y pobres es mayor hoy que hace 25 años, según un estudio reciente del Centro de investigaciones Pew. Más aún: el mayor ingreso y la desigualdad educativa aumentan los incentivos para buscar una buena pareja para casarse.

El dinero y el talento se concentran en familias de alto poder y con dos proveedores decididos a hacer lo posible para favorecer los intereses de sus hijos. En esto hay algún beneficio de largo plazo para la sociedad, dado que muchos innovadores y creadores de negocios reciben su impulso inicial al comienzo de sus vidas. Y eso puede aumentar su productividad.

Pero también conlleva costos económicos serios. Al volverse más difícil para muchas personas escalar socialmente a través del matrimonio como camino de movilidad de sus ingresos para ellas o sus hijos, las familias que no tienen buenas conexiones pueden sentirse marginadas y las ventajas significativas basadas en la familia para algunos niños puede disuadir a otros de intentar tenerlas.

Las estadísticas muestran que la unión por afinidad realmente incide. Un estudio indicó que si se importaran los patrones de matrimonio de 1960 a 2005, el coeficiente de Gini para la economía estadounidense -la medida estándar de desigualdad de ingresos, donde 0 marca total desigualdad y 1 una situación de distribución equitativa- caería de 0,43 a 0.34, una baja considerable. Ese resultado fue aportado por el economista Jeremy Greenwood, profesor de Economía de la Universidad de Pennsylvania y otros coautores.

Un estudio sobre Dinamarca de Gustaf Bruze, investigador del Instituto Karolinska de Estocolmo, muestra que alrededor de la mitad de la mejora financiera esperada por estudiar en la Universidad no deriva de tener mejores perspectivas de empleo, sino de la posibilidad de conocer y casarse con alguien de ingresos más elevados.

No hay demasiados datos sobre uniones por afinidad en Estados Unidos antes de los primeros años del siglo pasado, pero un trabajo reciente de Robert D. Mare, profesor de Sociología de la Universidad de California en Los Ángeles, muestra que ese tipo de relaciones fue relativamente más común en la era dorada de EE.UU., cayó mucho en la década de 1950 y luego mantuvo una tendencia creciente.

La ley que benefició a los soldados que volvían de la Segunda Guerra Mundial con facilidades económicas puede haber ayudado a reducir las relaciones por afinidad, porque dio la oportunidad de movilidad ascendente a quienes no la habían tenido.

También está el hecho de que en la década de 1950 la gente se casaba muy joven, lo que significa que las parejas a menudo se unían en la escuela secundaria, sin tanta idea de cómo unirse por el nivel de ingreso o educación. Y la mayoría de las mujeres tenían menos posibilidades de ganar mucho dinero, así que eran pocos los hombres que buscaban que sus parejas fueran futuras abogadas o médicas exitosas.

En 2007 un artículo de The New York Times citó a 13 economistas en ascenso, la mayoría de los cuales ha adquirido mayor fama. El hecho llamativo es que seis de ellos están casados entre sí, y esa no era la premisa del artículo. Otra persona en la lista, Justin Wolfers, es socio de otra economista destacada, Betsey Stevenson, trabajando ambos en la Universidad de Michigan (tienen dos hijos pero no están casados legalmente; el profesor Wolfers es un colaborador habitual de The Times). Los hijos de estas uniones probablemente tengan ventaja en lo que se refiere a poder desarrollar carreras exitosas como investigadores científicos o en otros emprendimientos que requieren educación intensiva.

El preescolar universal, nuevos experimentos con escuelas «chárter» (escuelas que reciben fondos públicos pero se manejan por fuera de la administración de los distritos escolares comunes) y mayores subsidios o exenciones impositivas para niños se cuentan entre las innovaciones de política que podrían dar más oportunidades a los descendientes de familias con ingresos más bajos. Aunque esas sean buenas ideas, no está claro en qué medida pueden compensar la ventaja que proviene de ser hijo de padres con elevado nivel de educación y también dinero para gastar en clases, salidas, viajes y otras inversiones en el futuro de sus hijos.

Hoy rechazamos correctamente la idea de la eugenesia como algo repugnante, pero realizamos nuestros experimentos en relaciones de pareja, sin pensar con cuidado a qué conducen. Match.com y Tinder nos ayudan a encontrar «la pareja indicada» según nuestros deseos y especificaciones previas, con ayuda de algoritmos de computadora. La cuestión quizá no sea si podemos revertir algunos de los efectos menos deseados del vínculo por afinidad, sino más bien hasta dónde llegará esa práctica.

Relaciones por afinidad

Un vínculo impensado entre el romance y la inequidad

Efecto social

El mayor número de parejas afines en lo económico y educativo ha llevado a un efecto impensado; según conclusiones de algunos estudios, el hecho incide en la posibilidad de la movilidad social ascendente

Potencial de los niños

Las investigaciones han mostrado que tener mejores posibilidades desde la primera infancia influye sobre el grado de creatividad y productividad

Redes sociales

La alternativa cada vez más vigente de buscar pareja por Internet, con la definición de especificaciones previas, reafirma la tendencia de la conformación de parejas por afinidad social y económica

 

Por Tyler Cowen, profesor de Economía de la Universidad George Mason

 

 

 

Publicado en la edición impresa del diario Clarín 03 de enero del 2016 – Blog de Aníbal P. Revoredo
Tu pareja

Cuando convivir dejó de ser una meta y más mujeres eligen la soledad

12 de julio de 2016

Amanecer cruzada en la cama de dos plazas, desperezarse, chequear el celular. Luego salir de la habitación y poner la pava al fuego. Todo en bombacha, qué importa. Encender el televisor y el equipo de música al mismo tiempo. Planear el día: trabajo, entrenamiento o estudio, salidas con la pareja o con amigos. O, por […]

Dibujo de Idala Candelas

Amanecer cruzada en la cama de dos plazas, desperezarse, chequear el celular. Luego salir de la habitación y poner la pava al fuego. Todo en bombacha, qué importa. Encender el televisor y el equipo de música al mismo tiempo. Planear el día: trabajo, entrenamiento o estudio, salidas con la pareja o con amigos. O, por qué no, reactivar esa cita pendiente. Son mujeres que andan sueltas, que reivindican el placer que les ofrece el hecho de vivir solas. Con ellas la soltería –entendida en los términos de dilatar la convivencia o no estar en una relación estable– deja de ser un estigma para convertirse en una alternativa más.

Estas mujeres valoran su tiempo libre, tomar decisiones individuales, los ratos de silencio. Tienen, en general, un título y una economía que les permite sostener solas su hogar. De acuerdo a estadísticas de la Ciudad, en los últimos cinco años creció la cantidad de hogares unipersonales. El 36% de la viviendas porteñas lo habita una sola persona y de ese total, 4 de cada 10 es una mujer, sobre todo en los barrios del norte como Palermo, Belgrano y Recoleta. Y la Ciudad toda está dominada por los solteros, que representan el 30,4% de la población.

Dibujo de Indala Candelas

En Europa, rápidos para ponerle nombre a cualquier conducta social que pueda transformarse en un nicho de consumo, los bautizaron “singletons”. En nuestro país siguen siendo “solteros” o que eligen estar en pareja pero con cama afuera. Así se diluye el estereotipo de la mujer sola que sufre el aislamiento y cuya única compañía es una mascota porque no pudo establecer un vínculo amoroso con otro u otra.

Las mujeres que eligieron no convivir fue materia de estudio de la prestigiosa médico psiquiatra Marie France Hirigoyen. En su libro “Las nuevas soledades. El reto de las relaciones personales en el mundo de hoy”, que fue traducido a 24 idiomas, dice: “Para muchas mujeres, la vida en el marco de la pareja tradicional se presenta como un obstáculo para su éxito profesional y su realización social. Es lo que explica que sean cada vez más las que rechazan la vida cotidiana con un hombre al considerar que eso añade una carga suplementaria a una vida de por sí cargada. Sin duda desean el amor, pero se niegan a perder su autonomía”.

Dibujo de la artista mexicana Idala Candelas

Dibujo de la artista mexicana Idala Candelas

Para el sexólogo Walter Hugo Ghedin privilegiar la soledad no es un snobismo ni anula el amor y el sexo. Lo que excluye es la convivencia. “Estas mujeres se afirman en su deseo y lo defienden. Y a costa de saber que si no se dan las condiciones de pareja deseadas, no cederán. La búsqueda de satisfacción, de gratificación y el evitar experiencias amorosas que se vislumbran como ‘complicadas’ es motivo suficiente para reafirmarse en la soledad. Para muchas es una declaración de principios, una identidad”, explica Ghedin.

Bien: no son “antipareja”. ¿Será que les asusta convivencia? ¿Ya la experimentaron y fracasaron? “Sus conductas, como las motivaciones que las mantienen en ese estado, son muy variadas. La soltería, a veces, es una muralla protectora También hay solteras ‘por elección’ y solteras porque creen que no les queda otra opción, ya que no encuentran al ‘príncipe azul’. O la experiencia las hizo exigentes: empeñadas en la búsqueda de un ideal imposible, desechan al hombre posible. Las solteras no son todas iguales”, apunta la psicoanalista Ana Delgado.

“Es cierto, nos somos todas iguales –opina Natalia Osen, 35 años, abogada–. Yo estuve de novia tres años. La convivencia no fue fácil y nos separamos. Después salté de relación en relación, hasta que conocí a mi pareja. Sin embargo, no volvería a compartir una casa con un hombre”. “Ya tengo mis mañas de sola –aporta Vanina Scudé, 32 años, maestra– y me doy cuenta de que me cuesta compartir. De hecho, cuando invito a alguien a mi casa, me siento invadida”

Por Victoria De Masi – Dibujo de Indala Candelas –

 

 

Publicado en la edición impresa del diario Clarín 20 de febrero del 2016 – Blog de Aníbal P. Revoredo