Tu salud

Nueve lecciones

17 de octubre de 2016

Dan Buettner revela el misterio de la longevidad El investigador y autor de “El secreto de las zonas azules”, Dan Buettner reflexionó acerca de este fenómeno y la posibilidad de replicarlo en otras latitudes. Las áreas azules que investigaste están en lugares muy diversos. ¿Qué tienen estas personas en común? Buettner: A través de nuestro […]

Dan Buettner revela el misterio de la longevidad

El investigador y autor de “El secreto de las zonas azules”, Dan Buettner reflexionó acerca de este fenómeno y la posibilidad de replicarlo en otras latitudes.

Las áreas azules que investigaste están en lugares muy diversos. ¿Qué tienen estas personas en común?

Buettner: A través de nuestro estudio pudimos determinar que hay nueve lecciones que se repiten en todos estos lugares. Tener una vida activa y moverse de manera natural; tener un propósito en la vida y al despertarse cada mañana; reducir el estrés; no atracarse de comida; comer alimentos naturales; beber vino moderadamente, si es acompañado, mejor; pertenecer y ser un miembro activo de la comunidad; privilegiar a la familia y pasar mucho tiempo con ellos y por último formar parte de círculos sociales que compartan estos hábitos saludables y los tengan incorporados.

Dieta, ejercicio, manejo del estrés y vida social. ¿Cuál de estos factores es el más importante para envejecer de buena manera?

Buettner: Todos ellos son importantes factores para crear la “tormenta perfecta” de la longevidad, pero diría que tener un propósito es incluso más imprescindible, porque es algo muy poderoso. En las zonas azules, los mayores, tienen un propósito y, además, la responsabilidad de ayudar a criar a los más chicos a la vez de apoyar y formar parte de la comunidad. Esta es la razón por la que se levantan a la mañana. Y el mantenerse de esta manera, puede añadir hasta siete buenos años de vida.

¿Hasta qué punto nuestra salud está determinada por nuestros genes?

Buettner: De acuerdo a un estudio danés, sólo el 20 por ciento de nuestra longevidad está determinada por los genes. El restante 80 depende del estilo de vida de cada uno. Es en este punto que los nueve factores se vuelven importantes y son los que producen la longevidad.

¿Cómo se puede hacer para incorporar los hábitos de las zonas azules en casa?

Buettner: Hay que preguntarse cómo optimizar nuestras vidas para volverlas más largas y saludables. Cómo pensar, cómo comer e incluso cómo relacionarse. Estas lecciones se desprenden de las zonas azules y hay que adaptarlas para que se pueden poner en práctica dentro de nuestro ritmo de vida.

El secreto de las zonas azules: Los cinco lugares del mundo donde se encuentra la gente más saludable y feliz. Claves de la longevidad sin gimnasio ni contar calorías.Hay cinco lugares en el mundo donde cumplir cien años no es una excepción, donde la gente no se interna en el gimnasio a levantar pesas ni cuenta obsesivamente la cantidad de calorías de cada alimento. En estas poblaciones, la expectativa de vida está por encima del promedio mundial y los índices de dolencias asociadas a la vejez son de los más bajos del planeta. En Okinawa (Japón), Icaria (Grecia), Cerdeña (Italia), Loma Linda (California) y Nicoya (Costa Rica) las personas simplemente se olvidan de morir. ¿El secreto? A pesar de ser culturas muy diferentes entre sí, las investigaciones encontraron una serie de factores comúnes que servirían como guía para comprender por qué viven más y mejor: en todos estos sitios, sus habitantes viven de manera sencilla, caminan en lugar de usar el auto, cosechan sus propios alimentos y le dan una importancia superlativa a la fe, a los familiares y los amigos.

Hasta estos lugares llegó el equipo de investigadores coordinado por el periodista de National Geographic, Dan Buettner, autor del libro “El secreto de las zonas azules”.  Hay una pregunta que recorre toda su investigación: ¿es posible replicar el modo de vida de los habitantes de las zonas azules en otros lugares del mundo? Según el experto, sí. Y la receta es realitvamente sencilla: comer bien, estresarse menos, moverse más y amar mucho.

Conocer las zonas azules, aprehender sus modos de vidas es quizás el mejor mecanismo para alcanzar la meta que propone Buettner: “Morir joven siendo lo más viejo posible”. No se trata sólo de cumplir muchos años sino de mantener la mejor calidad de vida hasta los últimos días.

La edad y la vitalidad. En los últimos años se comenzó a registrar un interés cada vez más importante de la ciencia hacia las zonas azules. Una de las razones que explican la inclinación por estos estudios reside en que existe una nueva visión sobre la tercera edad, momento en que para algunos comienza a partir de los 60 años y para otros a partir de los 70.

De acuerdo a un estudio del Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (CEPAL), en la región la población mayor crece de manera exponencial. En 1990, en el continente había 32 millones de personas mayores de 60 años y se estima que en el 2050 este número crecerá a 195,87 millones. Este es un fenómeno a nivel mundial.

Sin embargo, que cada vez más personas lleguen a la tercera edad no significa necesariamente que las poblaciones sean cada vez más saludables. Juan Hitzig, médico gerontólogo y director del programa Longevus, afirma que las zonas azules se caracterizan por ser “bolsones de longevidad”. “Son lugares donde las personas viven muchos años y su calidad de vida acompaña ese estado. Los avances médicos hicieron que ganáramos años de vida, es decir, la longevidad la tenemos conquistada. Ahora, lo que tenemos que lograr es que los años que le robamos a la muerte sirvan para estar más tiempo en el club y no más tiempo en el geriátrico”, subraya el especialista.

Las zonas azules se caracterizan justamente por eso: allí las personas de más de 70 años siguen trabajando, haciéndose cargo de sus hogares y de sus familias y con proyectos de vida. En estos lugares, ser viejo no es esperar la muerte.

Icaria es una isla ubicada en el mar Egeo, a sólo 13 kilómetros de la costa de Turquía, la cual tiene a nivel mundial uno de los índices más bajos de mortalidad en la mediana edad y los índices más bajos de demencia. Okinawa es una isla japonesa que alberga a las mujeres más longevas del planeta. En la provincia italiana de Ogliastra, en Cerdeña, vive la mayor concentración de hombres centenarios de todo el globo. En Loma Linda, una comunidad adventista de California, sus habitantes lograron vivir hasta diez años más y con mejor salud que el estadounidense promedio. Y en la península de Nicoya, en Costa Rica, se observaron los índices más bajos de mortalidad durante la mediana edad así como la segunda concentración más alta de hombres centenarios.

Caminar, comer bien y amar. Aunque suene trillado, los investigadores  que participaron de la elaboración de “El secreto de las zonas azules” confirmaron científicamente que los pilares de una vida saludable y, en consecuencia, de una vejez saludable residen en hacer ejercicio de manera regular, alimentarse de manera sana y priorizar las relaciones sociales.

Un factor común entre Okinawa, Icaria, Cerdeña, Nicoya y Loma Linda es que sus habitantes viven en ambientes que con frecuencia motivan a moverse. En estos lugares, el automóvil sólo se utiliza para recorrer trayectos muy largos y, en el día a día, la gente hace las compras y visita a sus conocidos caminando. Además, todos los longevos entrevistados contaron que atienden su propio jardín y que no tienen electrodomésticos ni máquinas de cortar pasto que les faciliten el trabajo.

Además, los expertos coincidieron en que hay otra cosa que se repite en todas las comunidades: una alimentación sana. La carne (cualquiera sea) no está presente en todas las comidas y, en promedio, sólo se come cinco veces al mes y en porciones pequeñas (del tamaño del puño de la mano). La posibilidad de tener una huerta propia o un lugar donde comprar frutas y verduras frescas es imprescindible ya que, fundamentalmente las hortalizas, son la base de todas estas dietas. Las legumbres y los frutos secos se consumen a diario en todas las zonas azules así como también una o dos copas de vino.

Buettner insiste en que esto no significa que a los habitantes de las zonas azules no les guste la comida chatarra, el azúcar y la sal añadidos en las comidas o las gaseosas. Simplemente sucede que no están al alcance. En todos estos lugares las salidas a los restaurantes o las golosinas son “gustos” que la gente se da para celebraciones muy puntuales y no forman parte del día a día.

Sin embargo, no sólo es una cuestión de hacer ejercicio y comer bien lo que hace que estas personas vivan tanto y bien. Los aspectos sociales y espirituales son tan importantes como el nutricional. Tener un motivo por el cual levantarse todas las mañanas (tanto en la juventud como en la vejez) aumenta la vitalidad. En Okinawa le llaman “ikigai” mientras que en Nicoya “plan de vida” y puede estar relacionado con nuevos proyectos laborales, domésticos o familiares.

En todas las zonas azules tienen técnicas para disminuir el estrés, que provoca inflamación crónica y se asocia a casi todas las enfermedades relacionadas con el envejecimiento. La meditación o el yoga se hicieron populares en los últimos años en las principales ciudades de Occidente pero Buettner insiste en que no hay una única forma para bajar el ritmo. Por ejemplo, en Okinawa sus habitantes se toman unos cuantos minutos al día para recordar a sus ancestros, los adventistas de Loma Linda rezan, los icarianos tienen por costumbre tomar una siesta diaria y en Cerdeña es un hábito aprovechar una hora del día para ir a tomar un trago.

El equipo de Buettner entrevistó a 263 personas de más de 100 años y descubrió que 258 pertenecían a una comunidad creyente y que asistían al menos cuatro veces al mes a algún servicio religioso. Además, confirmaron que estas personas mantenían vínculos muy estrechos con sus familiares y amigos. Este bienestar se traduce a todo el grupo, ya que los resultados arrojaron que las personas jóvenes que mantienen cerca a sus padres o abuelos reducen los índices de mortalidad infantil y enfermedades en niños.

El gerontólogo Hitzig comparte la visión de Buetnner y afirma que, mientras la edad cronológica depende del tiempo, la edad biológica, depende de cinco aspectos: la salud, el alimento, el movimiento, el pensamiento y el sentimiento.

Cuestión de Estado. Si se tuviera que utilizar sólo un concepto para comprender por qué en estos lugares longevidad y calidad de vida van de la mano, debería ser “ambiente propicio”. En las grandes ciudades de la actualidad, afirma Buettner, “las personas se siguen ahogando en un mar de calorías baratas que es inescapable. Es imposible caminar por un aeropuerto o pasar a la gasolinera  sin ser confrontados por un torrente de refrigerios salados, golosinas y refrescos. Incluso hay golosinas con alto contenido de azúcar disfrazadas de ‘barras saludables’”.

Por ello, “El secreto de las zonas azules” es, además de una guía individual, un llamado de atención a los Estados del mundo. Los acuerdos con las industrias alimenticias para que se disminuya el sodio y el azúcar añadido de los productos, los incentivos para que los ciudadanos abandonen los automóviles y disminuyan el estrés son las acciones colectivas para conseguir una población sana. En colectivo es más fácil que de manera individual ya que está demostrado que el tabaquismo, la obesidad y la soledad son “contagiosos”.

En el mundo existe un modelo que demostró con éxito que el cambio de hábitos mejora los índices sanitarios. En Karelia del Norte (Finlandia), un proyecto iniciado a principios de los ’70 logró números sorprendentes logró, a base de acuerdos del Estados con los privados, la incidencia de muertes por cardiopatías en hombres se redujera en un 85%.

Un hogar azul. La necesidad de políticas públicas no implica, sin embargo, que no haya mucho por hacer de manera individua. Por ello, Buettner recomienda crear “hogares azules”, es decir que cada uno puede hacer que su casa sea un pequeño entorno saludable en medio de una gran ciudad. Comer sabiamente, incorporando los llamados “alimentos suprazules” (verduras, frutas, hortalizas de hojas verdes, porotos, etcétera) y distribuyéndolos de una manera más sana. Se recomienda que el desayuno sea la comida más abundante del día y que incluya proteínas, carbohidratos complejos y grasas de origen vegetal.

Además, el experto insiste con mejorar las relaciones sociales, visitar amigos, hacer paseos al aire libre y procurar tener momentos del día para desconectarse de las pantallas y las obligaciones. Básicamente, para llegar a los cien años y continuar teniendo la misma vitalidad que en la juventud, hay que entender el misterio de las zonas azules.

 

 

 

Publicado en la edición de la Revista Noticias el 08 de Octubre del 2016 – Blog de Aníbal P. Revoredo
Tu salud

Vivir el deporte: explican por qué los espectadores también “juegan”

11 de agosto de 2016

En Río de Janeiro, están presentes 10.500 deportistas para competir en los Juegos Olímpicos, con sus brazadas en el agua, sus saltos, sus corridas a toda velocidad. Más de millón y medio de personas fueron también a la ciudad a mirarlos, y muchos más en el mundo los observan a lo lejos, a través de […]

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En Río de Janeiro, están presentes 10.500 deportistas para competir en los Juegos Olímpicos, con sus brazadas en el agua, sus saltos, sus corridas a toda velocidad. Más de millón y medio de personas fueron también a la ciudad a mirarlos, y muchos más en el mundo los observan a lo lejos, a través de las pantallas de los teléfonos celulares, las tabletas, la computadora o de la televisión. Pueden estar sentados en un sillón o tirados en la cama. Espectadores y deportistas comparten mucho más que la bandera: durante el juego, se activan las mismas áreas cerebrales.

Según le dijo el neurocientífico Daniel Glaser, del King’s College de Londres, en el Reino Unido, a la BBC “cuando vemos transmisiones deportivas, se activan distintas zonas dentro de nuestro cerebro, cada una de ellas con una función diferente. Pero lo que estamos comenzando a descubrir es que la zona cuya principal responsabilidad es hacer que el cuerpo se mueva también se activa cuando estamos viendo deporte”.

Para averiguar esas semejanzas, se pueden utilizar técnicas de imágenes para determinar qué partes del cerebro se activan más o menos en diferentes situaciones. Se activan las mismas zonas cerebrales en los que hacen movimientos y en los que no se mueven en absoluto, pero miran un partido. Dentro del cerebro se produce un “contagio emocional”.

Los espectadores simulan movimientos de los deportistas para poder predecir mejor y, de hecho, ver mejor y anticipar mejor lo que están haciendo. “Se trata de un efecto espejo; de una réplica de ese movimiento. El movimiento físico nos ayuda a experimentar mejor las emociones. A veces, los entrenadores de fútbol, durante el partido, reproducen movimientos de los jugadores cuando, por ejemplo, dan patadas o ejecutan movimientos respiratorios”.

El científico aseguró que hay dos tipos de movimientos. Por un lado, el de la “resiliencia motora”: una persona se inclina hacia adelante o hacia atrás a medida que lo hace el deportista. O también se concentra o se relaja cuando el deportista lo hace”. Aquí se produce una “empatía directa” con el deportista. Pero también hay otros movimientos que son “expresiones directas de emociones”. Alguien se mueve de una forma determinada y esa emoción resuena automáticamente en el espectador”, aseguró Glaser. “Podemos saber, al observarlo, si alguien se está moviendo de una manera feliz o triste”, explicó. A su vez, al ver al deportista, el cerebro genera emociones tristes dentro del espectador, ya sea o no consciente. Glaser lo llama “contagio emocional”.

Consultada por Clarín, Valeria Della Maggiore, investigadora en neurociencias del departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, sostuvo que “la resonancia motora ocurre gracias a asociaciones sensoriomotoras que se formaron a lo largo de nuestra vida entre la acción observada (por ejemplo, la patada de un nadador) y los comandos motores que se ejecutan al realizar esa acción. En nuestro laboratorio, hemos observado que este fenómeno de la resonancia motora es automático y no depende de haber realizado el deporte previamente”.

Y detalló: “Pero más allá de lo motor y de la estrategia del juego, la resonancia motora mediaría la empatía, que es lo que permitiría ponerse en los zapatos tanto del deportista como del espectador que está en el estadio. La lógica sería que una vez que mi cerebro resuena junto con el del deportista, entonces puedo sentir lo que él siente. La sensación de empatía potencia la actividad de la amígdala y otras regiones del sistema límbico provocando lo que Glaser llama contagio emocional, elevando al observador de su lugar pasivo de resonador de la acción, a un rol más activo que lo involucra a pesar de estar del otro lado de la pantalla de TV”.

 

 

 

 

Publicado en la edición impresa del Diario Clarín el 08 de Agosto del 2016 – Blog de Aníbal P. Revoredo
Tu salud

Una esperanza contra el cáncer en nuestro propio organismo

8 de agosto de 2016

En octubre de 2014, Steve Cara esperaba pasar sin ningún problema los exámenes médicos de rutina requeridos para extender su seguro de vida. Sin embargo, los resultados fueron devastadores: a sus 53 años tenía cáncer de pulmón. Había comenzado a esparcirse y los doctores le dijeron que no era operable. Hace unos cuantos años le […]

En octubre de 2014, Steve Cara esperaba pasar sin ningún problema los exámenes médicos de rutina requeridos para extender su seguro de vida. Sin embargo, los resultados fueron devastadores: a sus 53 años tenía cáncer de pulmón. Había comenzado a esparcirse y los doctores le dijeron que no era operable.

Hace unos cuantos años le habrían sugerido quimioterapia. Sin embargo, su oncólogo, el Dr. Matthew D. Hellmann del Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York, le recomendó un tratamiento experimental: inmunoterapia. En lugar de atacar directamente al cáncer, como lo hace la quimioterapia, la inmunoterapia trata de provocar que el sistema inmunitario del propio paciente combata la enfermedad.

Cara no estaba seguro y buscó una segunda opinión. Un doctor de otro hospital importante observó sus estudios y revisó su informe de patología, y luego le preguntó qué había aconsejado Hellmann. Cuando este doctor escuchó la respuesta, recuerda Cara, “cerró el folder, me lo regresó y me dijo: ‘Regrese ahí tan pronto como pueda’”.

Muchos otros están tomando ese mismo camino. El sacar provecho del sistema inmunitario para combatir el cáncer, ese antiguo sueño de la medicina, se está convirtiendo en realidad. Varias historias notables de tumores que desaparecen y enfermedades terminales en remisión durante años, respaldadas por datos sólidos, han llevado a un interés enorme y a inversiones de miles de millones de dólares en la inmunoterapia, un campo que crece con rapidez. Las compañías farmacéuticas, los filántropos y el programa contra el cáncer del gobierno de Estados Unidos están poniendo mucho dinero en el desarrollo de estos tratamientos. Las conferencias médicas sobre el tema se llenan.

“Se trata de un cambio esencial en la manera en la que concebimos la terapia contra el cáncer”, dijo el Dr. Jedd Wolchok, jefe de atención a melanomas e inmunoterapia en el Memorial Sloan Kettering.

Cientos de estudios clínicos sobre la inmunoterapia, como tratamiento único o combinado y para todos los tipos de cáncer, están en curso. “Las personas piden, esperan, ruegan por participar en estos estudios”, dijo la Dra. Arlene Siefker-Radtke, una oncóloga del MD Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas, en Houston, especializada en cáncer de vejiga.

El sistema inmunitario (una red de células y tejidos, más las sustancias bioquímicas que estos secretan) defiende al cuerpo de virus, bacterias y otros invasores. Sin embargo, a menudo el cáncer encuentra la manera de esconderse del sistema inmunitario, o bien de bloquear su capacidad de combatirlo. La inmunoterapia trata de ayudar al sistema inmunitario a reconocer el cáncer como una amenaza y entonces atacarlo.

Un tipo de inmunoterapia muy usado emplea medicamentos que liberan células inmunitarias para combatir el cáncer mediante el bloqueo de un mecanismo, llamado punto de control, que el cáncer usa para que el sistema inmunitario deje de funcionar.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por su sigla en inglés) ya aprobó estos medicamentos –llamados inhibidores de puntos del control inmunitarios– para el tratamiento del melanoma avanzado, del linfoma de Hodgkin y del cáncer de pulmón, riñón y vejiga. Hay más medicamentos de este tipo que se están perfeccionando.

Los pacientes claman por los inhibidores de puntos de control, incluyendo uno, Keytruda, que muchos conocen como “la medicina de Jimmy Carter” y que, en combinación con cirugía y radioterapia, ha borrado cualquier signo de recurrencia en el expresidente, a pesar de que su melanoma se había extendido a su hígado y cerebro.

Los inhibidores de puntos de control inmunitarios se han convertido en una opción importante para gente como Cara, con cáncer pulmonar avanzado.

“Podemos decir con toda honestidad a los pacientes que, si bien es cierto que no podemos asegurar que curamos el cáncer pulmonar metastásico en este momento, sí podemos afirmar que hay una esperanza real de que puedan vivir años, y varios pacientes incluso pueden vivir muchos años, lo que en verdad está cambiando las reglas del juego”, dijo el Dr. John V. Heymach, especialista en cáncer pulmonar y jefe de oncología médica de tórax, cabeza y cuello en el MD Anderson.

No obstante todas las promesas y la emoción, el hecho es que la inmunoterapia solo ha funcionado en una minoría de pacientes, y los investigadores están luchando por descubrir por qué es así. Saben que tienen en sus manos una herramienta extraordinariamente poderosa, pero todavía no pueden entenderla ni controlarla del todo.

La historia de un paciente

Steve Cara, un ejecutivo de la industria textil en Bridgewater, Nueva Jersey, tenía cáncer pulmonar de células no pequeñas, la forma más común de esta enfermedad. El diagnóstico hizo añicos lo que había sido una vida perfecta: un matrimonio feliz, hijos en la universidad, una carrera profesional exitosa, una hermosa casa, vacaciones, mucho golf.

En diciembre de 2014 comenzó el tratamiento con dos inhibidores de puntos de control inmunitarios. Cuesta aproximadamente 150.000 dólares al año, pero como era sujeto en un estudio no tenía que pagar.

Estos medicamentos actúan sobre las células T asesinas, glóbulos blancos que a menudo se describen como los soldados del sistema inmune. Las células T son tan feroces que tienen frenos inherentes (los puntos de control) que las detienen y les impiden atacar al tejido normal, lo cual puede llevar a trastornos autoinmunes como la enfermedad de Crohn, el lupus o la artritis reumatoide. Un punto de control frena la multiplicación de las células T; otro las debilita y acorta su periodo de vida.

Como su nombre sugiere, los inhibidores de puntos de control inmunitarios bloquean los puntos de control, por lo que el cáncer no puede usarlos para hacer que el sistema inmunitario no funcione.

Cara tomó medicamentos para inhibir ambos tipos de puntos de control. Cada dos semanas recibía infusiones intravenosas de Yervoy y Opdivo, ambos fabricados por la empresa Bristol-Myers Squibb. Al principio no tuvo problemas, solo un poco de cansancio el día posterior a recibir la infusión. Rara vez se ausentó del trabajo.

Sin embargo, dirigir la rabia del sistema inmunitario en contra del cáncer puede traer muchos riesgos. En ocasiones el cuerpo del paciente queda atrapado en el fuego cruzado. Aproximadamente a los dos meses de tratamiento, a Cara le apareció urticaria en los brazos, espalda y pecho. Fue tan grave que tuvo que interrumpir el tratamiento. Una pomada con esteroides alivió la urticaria y pudo retomar el tratamiento, pero con uno solo de los medicamentos, Opdivo. Los doctores suspendieron el otro con la esperanza de minimizar los efectos adversos.

Los inhibidores de puntos de control pueden tardar meses en comenzar a actuar, y en ocasiones provocan una inflamación que, en las imágenes por resonancia magnética al principio del tratamiento, puede dar la impresión de que el tumor está creciendo. Sin embargo, las primeras imágenes de Cara, obtenidas en marzo de 2015, eran sorprendentes: su tumor se había encogido a un tercio de su tamaño.

Para agosto, poco más del 50 por ciento del tumor había desaparecido, pero la urticaria regreso e incluso empeoró. Los esteroides la quitaron de nuevo, pero en octubre apareció un efecto adverso mucho más alarmante: problemas para respirar.

Los doctores diagnosticaron neumonitis, una inflamación de los pulmones provocada por un ataque del sistema inmunitario: un efecto conocido de los inhibidores de puntos de control. Continuar con el tratamiento significaba un gran riesgo.

Cara dejó de recibir las infusiones, pero los meses de tratamiento al parecer habían hecho que su cáncer pasara de etapa 4 a etapa 2, lo que significaba que ya era operable. Esta primavera los cirujanos hicieron la resección de aproximadamente un tercio de su pulmón derecho, y descubrieron que el cáncer había desparecido.

“No observaron nada de cáncer en el tejido que extrajeron”, dijo Hellmann. “El efecto del tratamiento fue del 100 por ciento”, leyó en el informe de patología. “Fue increíble”.

Por el momento no necesita más tratamiento, pero lo revisarán con regularidad. Regresó al trabajo y al golf.

“Ha tenido la mejor respuesta posible”, dijo Hellmann. “Espero que sea permanente. Solo el tiempo lo dirá, y creo que él está consciente de ello”.

Ayuda para unos, pero no para todos

Cuando los inhibidores de puntos de control funcionan, realmente lo hacen, y resultan en remisiones duraderas que comienzan a parecer curas y permanecen incluso después de que el tratamiento se suspende. Entre 20 y 40 por ciento de los pacientes —en ocasiones incluso más— responde al tratamiento. Sin embargo, en muchos pacientes los medicamentos no funcionan para nada. En otros, funcionan durante un tiempo y luego ya no.

La pregunta foco de mucha investigación es por qué.

Una teoría es que algunos puntos de control adicionales, todavía no identificados, podrían desempeñar algún papel. Hay que encontrarlos y desarrollar medicamentos que actúen sobre ellos.

A pesar de los vacíos en su conocimiento, los inhibidores de puntos de control se están usando ampliamente y se están probando en tipos de cáncer avanzado para los que la quimioterapia estándar ofrece pocas esperanzas.

Aunque en un principio los medicamentos solo se administraban a personas con enfermedad avanzada, en especial a quienes tenían poco que perder pues la quimioterapia ya no les funcionaba, el doctor Heymach, del MD Anderson, predijo que pronto algunos pacientes, incluyendo algunos con cáncer pulmonar en etapas tempranas, recibirían inhibidores de puntos de control como primer tratamiento.

Sin embargo, los médicos afirman que el potencial de efectos adversos peligrosos no puede ser subestimado. Un artículo publicado en 2010 en una revista médica informó que unos pocos pacientes con melanoma habían muerto por los efectos adversos del Yervoy.

Además de causar inflamación de los pulmones, los inhibidores de puntos de control inmunitarios pueden causar artritis reumatoide y colitis, una inflamación grave del intestino, resultado de un ataque del sistema inmunitario alterado que los medicamentos sin receta no pueden tratar. Los pacientes requieren esteroides, como la prednisona, para suprimir estos ataques. Afortunadamente (y también misteriosamente, dijo Wolchok), los esteroides pueden detener el problema en el intestino sin hacer que el sistema inmunitario deje de combatir el cáncer. No obstante, si los pacientes se tardan en decirle a los doctores que tienen diarrea, “pueden morir” por la colitis.

Los inhibidores de los puntos de control también pueden hacer más lentas a las glándulas vitales (la pituitaria, la suprarrenal y la tiroides), creando una necesidad permanente de tratamiento hormonal. Cara, por ejemplo, ahora necesita medicamentos para la tiroides, casi seguro debido a su tratamiento. Los doctores han reportado que un paciente con un trasplante de riñón lo rechazó después de haber tomado inhibidores de puntos de control para tratar un cáncer, al parecer porque el medicamento incitó al sistema inmunitario a atacar ese órgano.

Otro de los pacientes de Hellmann con cáncer pulmonar, Joanne Sabol, de 65 años, tuvo que dejar de recibir los inhibidores de puntos de control debido a una colitis grave. Los había tomado durante cerca de dos años y le redujeron un tumor abdominal en un 78 por ciento. Los pacientes como ella representan un territorio inexplorado y los doctores están tratando de decidir si operarla para extirpar lo que queda del tumor.

“Mi cáncer es muy agresivo, pero no me voy a rendir”, dijo Sabol. “Va a tener una buena batalla conmigo”.

Publicado en nytimes.com el 03 de Agosto del 2016 – Blog de Aníbal P. Revoredo

Tu salud

Macri no descartó la legalización de la marihuana medicinal

2 de agosto de 2016

Mauricio Macri hizo mención al uso medicinal de la marihuana y abrió una puerta hacia la despenalización. En una entrevista para un medio mexicano, el presidente señaló que “siempre hay” posibilidades de legalizarla con estos fines y que no se cierra a nada, aunque aclaró que primero van a estudiar “cuáles son los resultados que […]

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Mauricio Macri hizo mención al uso medicinal de la marihuana y abrió una puerta hacia la despenalización. En una entrevista para un medio mexicano, el presidente señaló que “siempre hay” posibilidades de legalizarla con estos fines y que no se cierra a nada, aunque aclaró que primero van a estudiar “cuáles son los resultados que tiene Uruguay o cualquier otro país que avance en esa dirección”. El debate ya había llegado a la Cámara de Diputados, donde se realizaron encuentros en los que participaron organizaciones sociales, familiares de pacientes, médicos e investigadores. En ellos, se habló sobre los proyectos que buscan modificar la ley de Estupefacientes.

Consultado sobre la situación del narcotráfico, Macri desestimó que las políticas globales para combatirlo hayan fracasado aunque afirmó que “sí hubo resultados menores a los esperados”. “Hay que tener mucho cuidado con estas reformas que al principio parecen muy atractivas y después en el tiempo terminan siendo un búmeran”, advirtió y aclaró al respecto: “Vamos a estudiar el tema, no me cierro a nada, soy una persona pragmática, vamos a tratar de ver cuál es la mejor solución”. Luego agregó que “todo parte de la mejor educación, de poder explicarles, enseñarles a nuestros chicos que el camino de la droga puede resultar seductor al principio” pero que “puede terminar siendo una desgracia para esa personas y su entorno familiar”.

Silvia Kochen, jefa del Centro de Epilepsia del Hospital Ramos Mejía e investigadora principal del Conicet, se manifestó en relación a la referencia que hizo Macri sobre el uso medicinal de la marihuana. “Espero que este comentario del Presidente sirva para acelerar los plazos para la sanción de una ley de legalización del uso de cannabis medicinal”, remarcó. Y agregó: “Su utilización ya está aprobada en gran parte de Estados Unidos, en casi todos los países de Europa y en muchos de Latinoamérica. Uruguay está más avanzado aún porque no sólo autorizó el cannabis para uso medicinal sino también para el recreativo”.

En la Argentina ya se dio lugar a 85 solicitudes para importar productos derivados de la marihuana. Del total, se permitieron 80 para el tratamiento de pacientes con epilepsia refractaria y cinco para calmar dolor, según informó el titular de la Anmat a la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados a mediados de junio. El año pasado, el Poder Ejecutivo dio el primer paso al permitirle traer aceite de cannabis desde Estados Unidos a los padres de Josefina Vilumbrales, una nena de 3 años de Villa Gesell que mejoró su calidad de vida cuando empezó a consumir el concentrado. Por otro lado, el Concejo Deliberante de General Lamadrid aprobó en 2015 una resolución en la que le solicita al Estado la despenalización de la siembra, el cultivo y la producción de productos de cannabis, como el aceite, con fines medicinales.

En la misma nota que le concedió a la periodista Cecilia González de la agencia de noticias mexicana Notimex, Macri ratificó su postura en contra del aborto y aseguró que durante su gestión no se despenalizará. Le preguntaron puntualmente por el caso de Belén, la joven tucumana detenida hace dos años por sufrir un aborto espontáneo. El Presidente aseguró que se trata de un “tema muy delicado” y que “a veces los casos particulares lo llevan a una reflexión” sobre la despenalización, aunque ratificó que lo que sigue primando para él es la vida. “Vuelvo a insistir que acá lo importante es defender la vida”, remarcó.

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07 05 16 CABA, Plaza Congreso. Marcha a favor de la despenalizacion del uso y cultivo de la Marihuana. Reclaman la legalizacion de la droga para uso medicinal multitudinaria marcha por la regulacion del cannabis

Publicado en la edición impresa del Dairio Clarín el 31 de Julio del 2016 – Blog de Aníbal P. Revoredo
Tu salud

Cigarrillos electrónicos: descubren que emiten sustancias cancerígenas

  Avisos publicitarios en la web promueven al cigarrillo electrónico como una alternativa para dejar de fumar cigarrillos de tabaco convencionales. Dicen que no tienen riesgos para la salud, pero un estudio de científicos de la Argentina, Estados Unidos, y Francia acaba de derribar ese mito. Los cigarrillos electrónicos también emiten sustancias cancerígenas. El estudio […]

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Avisos publicitarios en la web promueven al cigarrillo electrónico como una alternativa para dejar de fumar cigarrillos de tabaco convencionales. Dicen que no tienen riesgos para la salud, pero un estudio de científicos de la Argentina, Estados Unidos, y Francia acaba de derribar ese mito. Los cigarrillos electrónicos también emiten sustancias cancerígenas.

El estudio se publicó en la revista Environmental Science & Technology y podría contribuir a la comprensión de los componentes del cigarrillo electrónico, que se lanzó a la venta en China en 2004. En 2008, la Organización Mundial de la Salud advirtió que no había ningún estudio que demostrara eficacia ni seguridad para aplicarlo como tratamiento para la cesación del consumo de tabaco. Pero los países adoptaron diferentes medidas.

En la Argentina, la venta del cigarrillo electrónico está prohibida desde el 9 de mayo de 2011 (aunque se lo sigue vendiendo a través de Internet). También está prohibida en Australia, Grecia, Brasil, Lituania, Panamá, Singapur, Uruguay,y Venezuela. La venta está limitada en España, Francia, Malta, y Estados Unidos (no se vende a menores), donde hay 9 millones de usuarios de cigarrillos electrónicos, según la Asociación de Comercio de Alternativas Libres de Humo. En otros países, como Inglaterra y Dinamarca, se lo considera como un tratamiento, como los parches de nicotina para dejar de fumar.

En ese contexto de debate sobre el cigarrillo electrónico y con la búsqueda de reducir las muertes por el tabaco convencional que suman más de 6 millones por año, el grupo liderado por el argentino Hugo Destaillats, doctor en química por la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, y ahora investigador del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, de los Estados Unidos, aportó nuevas pruebas: “El cigarrillo electrónico no es tan nocivo como el cigarrillo común. Pero tampoco es inocuo. Tiene 10 sustancias potencialmente peligrosas para la salud humana”, dijo Destaillats al ser entrevistado por Clarín por teléfono. Tres de las sustancias dentro del vapor del cigarrillo electrónico, el óxido de propileno, formaldehido y el glicidol, muy probablemente sean cancerígenos, de acuerdo con la clasificación de la Agencia Internacional para el Cáncer, que depende de la OMS.

El equipo de investigadores estuvo integrado por Mohamad Sleiman, Jennifer Logue, Marion Russell, y Lara Gundel. También participaron Nahuel Montesinos y Marta Litter (de la Universidad Nacional de San Martín), en el marco del programa Raíces del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. Los dos últimos son investigadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica. Contaron con financiamiento de la Universidad de California para colectar el vapor emitido por cigarrillos electrónicos, y luego hacer los análisis químicos. Así, identificaron 31 sustancias, de las cuales al menos 10 son potencialmente peligrosas. “La mayoría de las sustancias críticas son producto de la descomposición térmica de los solventes líquidos al hacer las pitadas”, contó.

Destaillats consideró que aún faltan más estudios para determinar el impacto del cigarrillo electrónico en la salud de los usuarios y de las personas que están cerca y que podrían ser expuestas al vapor que emiten los consumidores: “Con nuestro trabajo no impugnamos a los cigarrillos electrónicos, pero sí hemos identificado cuáles son las sustancias que contiene el vapor. Puede ser útil para los usuarios que quieran exponerse a un riesgo menor seleccionando las condiciones que generan menos compuestos tóxicos, y también para la regulación en general. Está claro que no son inocuos”.

 

 

 

Publicado en la edición impresa del Diario Clarín el 31 de de Julio del 2016 – Blog de Aníbal P. Revoredo

 

Tu salud

Como desintoxicar cada órgano para no sentirse enfermo o cansado

29 de julio de 2016

El sistema inmune de nuestro cuerpo está hecho para protegernos de distintas enfermedades e infecciones. Pero si tenemos una enfermedad autoinmune, el sistema inmune destruye a las células sanas sin darse cuenta de ello… Hay ciertos tipos de alimentos que pueden conducir a una enfermedad autoinmune, tales como el azúcar, el trigo, los pesticidas, el […]

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El sistema inmune de nuestro cuerpo está hecho para protegernos de distintas enfermedades e infecciones. Pero si tenemos una enfermedad autoinmune, el sistema inmune destruye a las células sanas sin darse cuenta de ello…

Hay ciertos tipos de alimentos que pueden conducir a una enfermedad autoinmune, tales como el azúcar, el trigo, los pesticidas, el gluten y los metales pesados.

La inflamación es una reacción de protección del cuerpo, incluyendo a las células inmunes, vasos sanguíneos y mediadores moleculares. Su propósito principal es eliminar la causa original de cualquier daño y de limpiar a fondo las células y tejidos dañados en el proceso inicial de inflamación.

 

Estas son algunos de los tipos más comunes de enfermedades autoinmunes:

Leucemia, Lupus, condiciones hemolíticas
Diabetes Nerviosa y Neuropatía Periférica
Fibromialgia y Distrofia Muscular
Tiroiditis de Hashimoto, Enfermedad de Graves
Esclerosis Múltiple, Autismo, Síndrome de Guillian Barré (causado por la vacuna contra la gripe o un virus)
Artritis Reumatoide, Espondilitis Anquilosante, Polimialgia Reumática
Asma, Granulomatosis de Wegner a los pulmones, Colon Irritable
Diabetes, eczema, psoriasis, etc.

El proceso de desintoxicación es esencial, ya que otorga mejoras integrales para nuestra salud general, eliminando antiguos materiales acumulados de desecho y toxinas de nuestro cuerpo.

Aquí hay algunas formas naturales y métodos que puedes utilizar para desintoxicar el cuerpo completo para mejorar al sistema inmunológico para que no te enfermes ni te sientas cansado.

 

Dieta

Cuando se trata de la Desintoxicación de nuestro cuerpo, no debemos reducir, sino excluir completamente el consumo de trigo, gluten, soya, lácteos, comidas fritas, procesadas, refinadas, pasteurizada y modificadas genéticamente, ya que estas pueden desencadenar el proceso de inflamación.

En vez de eso, deberíamos enfocarnos en consumir grasas saludables, como el aceite de coco, paltas, omega-3, aceite de oliva, frutos secos, semillas y probióticos.

Las dietas alcalinas juegan un papel importante en la desintoxicación, ya que son bajas en comidas con sodio y altas en comidas con potasio.

Limpieza del hígado

La raíz de Diente de León, la leche de cardo, las betarragas (remolachas), alcachofas, el ajo, la cúrcuma o curcumina, alimentos fermentados y el aceite de ricino pueden ser muy benéficos para el proceso de eliminación de toxinas. Recomendamos especialmente para la buena salud del hígado las infusiones de romero y de diente de león.

Aceite de Oliva para la limpieza del hígado

La manera más eficiente de limpiar el hígado es beber jugo de zanahoria y comer manzanas verdes ácidas por una semana. Luego puedes probar la combinación de aceite de oliva y jugo de limón, la cual se considera como un poderoso tónico limpiador.

Limpieza de los riñones

Hierbas que ayudan a limpiar los riñones: concentrado de cerezas negras, diente de león, cola de caballo, hierba de la plata, raíz de hortensia y ortiga.

Altamente efectivas son: agua tibia con limón, magnesio, jugo orgánico de arándanos, vinagre de manzana y baños con sal de Epsom.

Limpieza del colon

La mejor dieta para limpiar el colon es: una dieta basada en alimentos orgánicos, agua de aloe vera, jengibre, ajo, hinojo, arcilla de bentonita y vitamina C, ya que ayudan a eliminar las toxinas del cuerpo.

Los enemas de café son buenos limpiadores del colon.

Metales pesados

Cuando una persona está expuesta a grandes cantidades de metales pesados, esto puede conducir a un envenenamiento agudo por estos metales pesados.

El mercurio, el cadmio y el aluminio pueden incrustarse en sistema nervioso central y huesos sin si quiera darnos cuenta. Pero las buenas noticias son que existe una combinación de 2 ingredientes que forma quelatos de estos metales y previene que circulen por el cuerpo. Se trata del Cilantro y la Chlorella, 2 ingredientes asombrosos.

Parásitos

Los ingredientes más conocidos contra los parásitos incluyen: ajenjo, cáscara de nuez negra, clavos de olor, ajo, aceite de coco, enemas de café y arcilla de bentonita, que son muy efectivos. Asegúrate de consumir café, agua destilada, esterilidad completa y acuésta sobre tu lado derecho manteniendo la posición de 10 a 20 minutos.

Sistema linfático

Su limpieza otorga la eliminación de toxinas e incluye actividad física como caminar, trotar, hacer yoga, la respiración profunda, etc.

Piel

La limpieza de la piel también es importante en el proceso de desintoxicación, ya que se previene la desregulación de las hormonas, el síndrome de ovario poliquístico, endometriosis y fibromas, condiciones causadas por distintos disruptores endocrinos como lociones, maquillajes, desodorantes o fragancias que contengan parabenos y BHT.

En este caso, los saunas infra-rojos, el ejercicio y la transpiración, baños con sales de Epsom y el cepillado en seco puede ser de gran ayuda para la piel.

La desintoxicación de cada órgano es esencial para una apropiada función del organismo, ya que restaura la fuerza del cuerpo. Hacerse cargo de la salud de uno mismo debe ser una de las metas principales.

 

 

 

Publicado en Senderosaludable.net Mayo del 2016 – Blog de Aníbal P. Revoredo

 

 

Tu salud

Cerebro enamorado: Mucho más que «química»

  Pérdida de apetito, sensación de euforia, pensamientos repetitivos, que rayan a veces en la obsesión, noches en vela, sensación extraña en el estómago, inquietud y hasta taquicardia… Son síntomas que todos hemos experimentado en alguna ocasión. Tienen su origen en nuestro cerebro y se deben a una «tormenta» de neurotransmisores, las sustancias químicas que […]

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Pérdida de apetito, sensación de euforia, pensamientos repetitivos, que rayan a veces en la obsesión, noches en vela, sensación extraña en el estómago, inquietud y hasta taquicardia… Son síntomas que todos hemos experimentado en alguna ocasión. Tienen su origen en nuestro cerebro y se deben a una «tormenta» de neurotransmisores, las sustancias químicas que transmiten los impulsos nerviosos de una neurona a otra. Afortunadamente, el diagnóstico no es nada preocupante. Se trata de un enamoramiento, que no es otra cosa que «prendarse de amor de alguien», como recoge el diccionario de la RAE, con un lenguaje algo desfasado.

En lo que sí estamos al día es en sus mecanismos neurobiológicos y desde hace unos años sabemos bastante de este sentimiento intenso del ser humano. Entre otras cosas, porque algunos neurocientíficos se dedican a escanear los cerebros de personas enamoradas y ver qué regiones aparecen más activas. Se han identificado también las sustancias químicas responsables de lo que ocurre en nuestro cerebro cuando nos enamoramos. Los medios de comunicación nos hacemos eco de ellas y ahora palabras como dopamina, oxitocina, o serotonina resultan familiares.

Para algunas personas, esta investigación es muy interesante y ayuda a desentrañar la forma en que entendemos una de nuestras experiencias más básicas. Para otras, por el contrario, tal «intromisión» es un poco inquietante porque sugiere que el amor, nuestra más preciada y misteriosa emoción, no es más que el resultado de un puñado de sustancias químicas producidas en el cerebro. Como resalta un artículo científico reciente, con esto último caemos en una simplificación excesiva del amor que lo desvirtúa.

Algunos de los síntomas que experimentamos son meramente explicables en términos de eventos microscópicos que tienen lugar entre nuestras neuronas, admite el artículo. Sin embargo, pensar que el amor es sólo eso es un «neurorreduccionismo». Hay otros factores que intervienen en el enamoramiento, incluyendo los psicológicos, sociales y culturales. También cuentan si queremos tener un cuadro más preciso del amor y pueden incluso matizar lo que el cerebro dicta por medio de su «cóctel» amoroso.

«Junto a la liberación de dopamina, en el cerebro están pasando muchas más cosas, porque el resto de sistemas sigue funcionando y procesando más información sobre la persona objeto del enamoramiento, sobre circunstancias relacionadas, presentes, pasadas o incluso futuras… Toda esa información, que depende de la experiencia, se suma a la acción de la dopamina y modifica el estado del cerebro. Limitarnos solo a lo químico es hacer reduccionismo, y en definitiva, falsear las cosas», aclara la doctora Carmen Cavada, directora de la Cátedra de Neurociencia Universidad Autónoma de Madrid-Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno.

Condicionantes culturales

Es cierto que la adrenalina hará que nuestro corazón vaya más rápido al ver o pensar en la persona amada. Que la dopamina se ocupará de que solo tengamos ojos para ella. Que los bajos niveles de serotonina nos llevarán a recordarla de modo obsesivo. Pero, antes de eso, ¿por qué nos fijamos en esa persona concreta y no en otra? No faltan quienes dirán que viene dictado por los genes y que hay pocas casualidades en la elección, salvo la de cruzarnos con la persona adecuada.

Sin embargo, algunos estudios sugieren que influyen factores ambientales: preferimos rostros que nos recuerden a personas significativas, como padres, hermanos, amigos o parientes… Incluso nos mostramos un poco narcisistas, como prueba un curioso estudio, en el que los investigadores manipularon las fotos de los participantes para que no pudiera reconocerse. Luego las mezclaron con las de otras personas desconocidas y la sorpresa fue que la mayoría consideró su imagen modificada la más atractiva.

Y hay más. Elegida la persona, ¿qué hace que la relación vaya bien? ¿Por qué algunas parejas establecen lazos duraderos y otras no lo consiguen? Según los expertos, intervienen varios factores. Y algunos se gestan en la infancia, como las pautas de crianza, que determinan la forma de establecer relaciones en el futuro. La confianza y cariño en el hogar generan un apego seguro, que tiende a reproducirse con la pareja.

La inteligencia emocional también cuenta. Reside en el lóbulo frontal, el director de orquesta del cerebro quien debería mandar. Ahí se graban las normas, prejuicios o preferencias que después condicionarán elecciones tan importantes como la de encontrar pareja. Puede que la química esté en la base del amor, pero nuestra voluntad es quien le lleva a buen puerto. O no…

 

 

 

 

 

Publicado en ABC.es 14 de Febrero del 2016 – Blog de Aníbal P. Revoredo

 

 

 

 

 

 

 

 

Tu salud

El 40% de los argentinos sufre trastornos para conciliar el sueño

21 de julio de 2016

    En la Argentina, hay un 40% de la población que padece trastornos para conciliar el sueño y duerme poco y mal, según la Asociación Argentina de Medicina del Sueño. A pesar de que afecta a mucha gente, los problemas del sueño y sus consecuencias se tienden a subestimar. Por prácticas culturales o por […]

 

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En la Argentina, hay un 40% de la población que padece trastornos para conciliar el sueño y duerme poco y mal, según la Asociación Argentina de Medicina del Sueño. A pesar de que afecta a mucha gente, los problemas del sueño y sus consecuencias se tienden a subestimar. Por prácticas culturales o por cuestiones fisiológicas, la cantidad y calidad del sueño pueden ser afectadas. “El déficit de sueño provoca cambios en las conductas: las personas tienen cambios en la personalidad. Se vuelven más irritables, sufriente más trastornos de memoria, y adoptan conductas temerarias, como cruzar barreras del ferrocarril cuando viene el tren”, comentó a Clarín Daniel Pérez-Chada, jefe del servicio de neumonología y clínica del sueño del Hospital Universitario Austral.

“La sociedad occidental está deprivada de sueño, porque se perdió el 25% de las horas dedicadas a dormir. Algunos se quedan mirando televisión, con la computadora o el celular hasta muy tarde. Otros sufren dolores por enfermedades y no son bien tratados. Por esas y otras razones, hay personas que alteran el inicio o la continuidad del sueño durante la noche, y esto genera cansancio, malhumor y somnolencia durante el día. Además, están los trabajadores en horarios rotativos y personas marginadas que viven en asentamientos, entre otras, también pueden sufrir trastornos del sueño. En algunos casos, ajustar los tiempos en los que se va a dormir temprano, usar la luminoterapia para los casos de personas con horarios rotativos o el cambio hacia una mejor vivienda también es una manera de mejorar la situación de las personas de bajos recursos”, sugirió Pérez-Chada.

Otras posibles causas de los problemas del sueño pueden ser el consumo de algunos medicamentos sin control médico, y los viajes en avión a otras regiones del planeta, que tienen otro huso horario. Si los problemas persisten, es necesario consultar al médico.

Para conseguir un buen sueño, la médica neuróloga Mirta Averbuch, de la Asociación Argentina de Medicina del Sueño y la Fundación Favaloro, recomendó seguir horarios regulares para acostarse y levantarse por la mañana; y mantener la tranquilidad del lugar donde duerme: evitar usarlo para otras actividades como estudiar, mirar TV, jugar con videos. Durante el día, se puede practicar ejercicio suave (como caminar, nadar pausadamente, pasear en bicicleta), que ayuda a la relajación necesaria antes del sueño. También las medidas clásicas del “baño caliente” o cualquier actividad rutinaria antes del sueño predispone a la relajación. Hay que esperar un mínimo de dos horas después de cenar para acostarse; evitar tomar café, té, mate, cacao, colas o cualquier estimulante del sistema nervioso después de las 6 de la tarde. Hay que tener en cuenta que durante la noche no se resolverán sus problemas si se queda despierto.

 

 

Publicado en la edición impresa del diario Clarín 24 de Febrero del 2016 – Blog de Aníbal P. Revoredo

 

 

 

 

 

 

 

 

Tu salud

Perdonar devuelve la salud

    Karsten Mathiasen, danés de 40 años que administraba un circo, llevaba semanas consumido de rabia. Varios meses antes su esposa lo había dejado por otro hombre. Agobiado de odio por el amante de su mujer, Karsten pasaba las noches en vela, sintiendo un dolor cada vez más grande en las entrañas, obsesionado con […]

perdonar

 

 

Karsten Mathiasen, danés de 40 años que administraba un circo, llevaba semanas consumido de rabia. Varios meses antes su esposa lo había dejado por otro hombre. Agobiado de odio por el amante de su mujer, Karsten pasaba las noches en vela, sintiendo un dolor cada vez más grande en las entrañas, obsesionado con pensamientos de venganza. Empezó a beber por la noche para conciliar el sueño.

La preocupación que veía en sus dos hijos pequeños acabó por convencerlo de buscar una entrevista con el hombre al que tanto odiaba.

Cuando se conocieron, en una cafetería de Copenhague, Karsten se dio cuenta de que quería perdonar al nuevo compañero de su esposa. En vez de una taza de café se tomaron muchas, y pasaron horas hablando.

En el camino de regreso a casa, Karsten comprobó, asombrado, que ya no albergaba cólera ni tristeza y, sobre todo, que se sentía bien físicamente… por primera vez en meses. Esa noche durmió como un bebé, y despertó con la mente despejada y el cuerpo relajado.

“Perdonar fue un gran regalo que me hice a mí mismo”, dice.

Solemos creer que perdonar es algo que hacemos por el bien de otras personas, pero recientes investigaciones indican que la realidad es más que eso.

“Cuando alguien decide perdonar, se producen cambios en su fisiología”, dice el doctor Robert Enright. Como fundador del Instituto Internacional del Perdón y autor de The Forgiving Life y 8 Keys to Forgiveness (“Vivir inclinado a perdonar” y “Ocho claves para el perdón”), Enright lleva tres décadas investigando el poder curativo de esta acción. “Perdonar ayuda a deshacerse de lo que llamamos ira tóxica”, explica, “la cual literalmente puede matar a una persona”.

En un estudio de 2009 publicado en la revista Psychology and Health, Enright y sus colaboradores examinaron los efectos del perdón sobre la salud cardiaca de enfermos del corazón. Observaron que quienes habían decidido perdonar presentaban una afluencia mucho más abundante de sangre al corazón hasta cuatro meses después de haber perdonado.

Son hallazgos que cabía esperar desde el punto de vista fisiológico. Cuando las ideas de violencia y venganza invaden el cerebro, se activan a la vez las dos partes del sistema nervioso autónomo: el simpático, que infunde energía, y el parasimpático, que tranquiliza. El primero es como el acelerador de un coche, y el segundo como el freno. ¿Qué pasaría si pisaras el freno mientras aceleras? No sería un viaje agradable, y son justamente señales contradictorias y estresantes como éstas las que el corazón y el resto del cuerpo reciben si estás resentido todo el tiempo.

La salud cardiaca no es la única beneficiada. Un estudio de 2011 presentado a la Sociedad de Medicina de la Conducta reveló que el perdón tal vez ayude a aliviar el insomnio, y otro estudio, realizado en el Centro Médico de la Universidad Duke, en Carolina del Norte, indicó que puede fortalecer el sistema inmunitario de las personas infectadas con VIH. Cada año las investigaciones muestran que el perdón contribuye a curarlo todo, desde el insomnio hasta, quizá, el cáncer.

A Rosalyn Boyce se le arruinó la vida cuando un hombre irrumpió en su domicilio, en Londres, y la violó mientras su hija de dos años dormía en el cuarto de al lado. Tres semanas después el delincuente, un violador múltiple, fue capturado y condenado al equivalente de tres vidas en prisión.

Sin embargo, la pesadilla estaba lejos de terminar para Rosalyn. El recuerdo del ataque le acaparaba el pensamiento, y para huir de él tuvo que cambiarse de casa; no podía ni comer. Los médicos le diagnosticaron trastorno de estrés postraumático y depresión reactiva, y le recetaron fluoxetina y tranquilizantes.

Rosalyn empezó a beber una botella de vino todas las noches para olvidar su sufrimiento. Ante el deterioro de su salud física y mental, comprendió que debía buscar alivio por sí misma. A fuerza de terapia y estudio, descubrió que la única manera de sanar era perdonar a su agresor. “Para mí, el perdón significaba ya no tener que sentir ningún vínculo con el hombre que me violó y poder liberarme del ataque”, escribe. “Una vez que decidí entender así el perdón, se me quitó de encima un peso inmenso”.

En julio de 2014 Rosalyn pudo por fin ver cara a cara a su agresor y perdonarlo gracias a un programa de justicia de desagravio. “Después, estaba eufórica”, cuenta. “Ya no pienso en la violación. Se disipó como una bocanada de humo”.

Pocas personas entienden mejor en qué consiste el perdón que Marina Cantacuzino, fundadora y directora de The Forgiveness Project, un sitio web y una serie de exposiciones que cuentan las historias de personas de todo el mundo —incluida la de Rosalyn Boyce— para explorar las posibilidades y los límites del perdón. “Perdonar una ofensa no supone aprobarla ni justificarla”, explica esta ex periodista y activista británica para desmentir semejante mito. Otro error común es pensar que el perdón exige reconciliarse con el ofensor. No es así. Se puede perdonar sin tener que restablecer la relación. Sin embargo, el perdón exige un replanteamiento del pasado: contemplar la ofensa y al ofensor a través de un lente más amplio y compasivo.

Marina también dice que perdonar no implica renunciar al derecho de recibir justicia. Podemos perdonar a alguien y aun así es posible que esa persona tenga que purgar una pena de cárcel o pagar un precio por lo que hizo. De hecho, una de sus definiciones favoritas es de un preso: “El perdón es renunciar a toda esperanza de un pasado mejor”.

Luego de mudarse de Inglaterra a Líbano en 1966 y ver cómo este país se desgarraba en una guerra civil que duraría 15 años, Alexandra Asseily sufría al no poder creer que el ser humano fuera capaz de tanta violencia. “Yo necesitaba perdonar a quienes convirtieron al Líbano de un país encantador en un montón de ruinas”, señala esta psicoterapeuta. Decidió pasar un tiempo charlando con hombres que habían peleado brutalmente en el conflicto. “Cuando pude verlos como seres humanos en vez de como monstruos, comprendí que había superado mi propia prueba”.

En 1984 Alexandra ayudó a fundar el Centro de Estudios Libaneses en la Universidad de Oxford, donde se dedica a promover el perdón como instrumento de paz y curación. Dice que en este trabajo suele encontrar personas que han caído enfermas. Describe a una mujer que vive en Roma, la cual permaneció muchos años junto a su esposo infiel y ahora se está muriendo de cáncer. “Está amargada, y creo que se ha carcomido por dentro”, dice Alexandra, aunque reconoce que la relación entre ira y cáncer aún no se demuestra científicamente.

Quizá ese nexo pronto se confirme. Robert Enright se asoció con el oncólogo eslovaco Pavel Kotoucˇek en un estudio que examinará si el perdón puede ser útil en la lucha contra el cáncer. Kotoucˇek dice que en Eslovaquia e Inglaterra ha atendido a muchos pacientes en los que la amargura parecía actuar como inmunosupresor. “Hay pruebas sólidas de que, si se logra mejorar la reacción inmunitaria de un enfermo de cáncer, es posible controlar la enfermedad”.

El estudio se realizará en toda Europa gracias a la alianza de instituciones Myeloma Patients Europe, y dará a los pacientes una terapia basada en el perdón junto a tratamientos ortodoxos como la quimioterapia, la radioterapia y los trasplantes de médula ósea y de células madre.

Para Azaria Botta, profesora de 33 años residente en Vancouver, Canadá, pelearse con una de sus mejores amigas fue lo que le abrió los ojos al poder curativo del perdón. Corría el verano de 2004 y Azaria estaba en un viaje de mochila al hombro por Europa con esa amiga. Las dos jóvenes habían partido llenas de emoción, recorrieron el Reino Unido y luego llegaron a París. Allí, la amiga anunció a Azaria que la dejaría una semana para emprender un viaje romántico con un joven mochilero de Columbia.

Azaria pasó la semana sola en París, llena de enojo y decepción, y aquejada de extraños dolores de cabeza y estómago. Siguió sufriendo incluso después de que su amiga volvió a París y le ofreció mil disculpas.

De regreso en Vancouver, el rencor de Azaria persistió… al igual que sus molestias físicas. No fue hasta que su amiga le rogó que la perdonara y se reconciliaron con lágrimas en los ojos cuando a Azaria se le quitaron los dolores y le volvió el apetito. Entonces ató cabos: su enojo era lo que la mantenía enferma. “Ya me siento más tranquila”, dice. “El primer paso fue deshacerme de esa furia”.

Los expertos insisten en que no hay un solo camino hacia el perdón. “Es distinto en cada persona”, dice Marina Cantacuzino. Hay quienes, tras años de vivir consumidos por el odio y el miedo, deciden cambiar. Otros quizá conozcan a alguien como el agresor o vean un programa televisivo que los motive a repensar la situación.

Enright coincide en que el perdón puede adoptar muchas formas, pero en esencia es ofrecer buena voluntad a quien te ha hecho daño. “Puede ser mostrando respeto al ofensor, devolviéndole una llamada telefónica o hablando bien de él a otra persona”, dice. “La paradoja es que teniendo piedad de quien no la tuvo de ti, sanas en lo emocional y, a veces, en lo físico”.

Por Lia Grainger / Ingimage

 

 

 

Publicado en Selecciones.com De Readers Digest  26 de Febrero del 2016 – Blog de Aníbal P. Revoredo

 

 

Tu salud

Descubren por qué dormir poco y mal afecta el ánimo

A Ernest Hemingway no se le pegaban las sábanas. El Premio Nobel de Literatura, con las primeras luces de la madrugada, entre las 5.30 y las 6 de la mañana, se ponía a escribir en forma sistemática. Cada día. Lo mismo le ocurría al pintor Francis Bacon, al director de cine Federico Fellini y a […]

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A Ernest Hemingway no se le pegaban las sábanas. El Premio Nobel de Literatura, con las primeras luces de la madrugada, entre las 5.30 y las 6 de la mañana, se ponía a escribir en forma sistemática. Cada día. Lo mismo le ocurría al pintor Francis Bacon, al director de cine Federico Fellini y a un sinfín de personajes célebres, a quienes les daba igual lo tarde que se hubieran metido en la cama a recuperar energías: el día siempre los encontraba trabajando. Sin embargo, madrugar, cuando no se durmieron las horas necesarias, no les sienta nada bien a la mayoría de personas.

Ver hasta la madrugada una serie o una película en la televisión, terminar un trabajo y leer hasta tarde, nunca es gratis: la factura, indefectiblemente, se paga al otro día. Estamos de peor humor que de costumbre. Y si esa situación se alarga, y no se descansan las horas necesarias durante semanas o meses, puede acabar provocando una depresión. Hasta el momento, no se había podido identificar qué provocaba esa relación entre falta de horas de sueño y el estado de ánimo. Ahora una investigación publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) señala una alteración de un gen, el PER3, como posible detonante.

La pista para arribar a esta conclusión partió del estudio al que se sometió a una familia, de la cual tres miembros padecen el síndrome de fase de sueño avanzado (FASP, por sus siglas en inglés). Se trata de gente que se despierta de forma natural muy temprano, antes de las cinco de la madrugada, y que también se va a dormir antes de que se haga de noche.  A pesar de que no se considera una enfermedad, porque al final estas personas acaban durmiendo las horas necesarias, este síndrome sí sufren unos cuantos inconvenientes, porque llevan un horario distinto al de la mayoría de la sociedad y, por sus hábitos, les es imposible adaptarse.

Este grupo familiar, además, mostraba síntomas de padecer trastorno afectivo estacional, un problema que generalmente suele ocurrir en invierno, cuando los días son más cortos, y hace que la gente se sienta deprimida. De hecho, entre un 1,3 y un 9 por ciento de la población –en especial en los países que están en los extremos norte y sur– lo padece. Ptácek y Hui Fu observaron que esas tres personas tenían una versión defectuosa de uno de los genes del ritmo circadiano, el PER3.

Los investigadores también pusieron como ejemplo a los trabajadores que conviven con continuos cambios de turnos y que, de acuerdo con las estadísticas, son mucho más susceptibles a desarrollar distintas enfermedades y trastornos del estado de ánimo. Sin embargo, hasta el momento, ningún estudio había identificado cómo las alteraciones en el ritmo circadiano promueven la aparición de los trastornos en el cambio del humor.

Para saber el rol de este gen, Ptácek y Hui Fu hicieron una serie de experimentos con ratones modificados genéticamente para portar dos copias del PER3 alterado. Entonces, comprobaron que los animales modificaban su ritmo circadiano. Y, además, lograron concluir que tenían algunos comportamientos similares a los que muestran las personas que padecen depresión, como apatía –dejaban de beber agua azucarada, por ejemplo– así como patrones de sueño anormales. “Los humanos durante los días más cortos de invierno desarrollan un trastorno del estado de ánimo, lo mismo que les ocurre a los ratones”, comenta Ptácek.

Los resultados de este trabajo sugieren que este gen puede ser el nexo entre las horas de descanso y la regulación del humor, además de tener un papel clave a la hora de ajustar los procesos de adaptación a los cambios estacionales para evitar así los procesos depresivos.

“El no dormir las horas suficientes conlleva múltiples consecuencias para nuestra salud, incluida la salud mental”, explica Louis Ptácek, profesor de Neurología en la Escuela de Medicina de la Universidad de California, en San Francisco, Estados Unidos. Ptácek y su colega Ying-Hui Fu son los principales responsables de esta investigación.

LA VANGUARDIA. ESPECIAL

 

 

 

Publicado en la edición impresa del diario Clarín 24 de Febrero del 2016 – Blog de Aníbal P. Revoredo