Tu Social Media y Marketing Digital

Internet y campaña negativa

1 de agosto de 2016

Inicialmente, la gente común no participaba de manera activa en la política. El único medio de comunicación que existía era el periódico, pocos leían y sabían lo que ocurría en la esfera del poder. Algunas personas se reunían en las ciudades, discutían doctrinas y manejaban clientelarmente a los pocos que votaban. Los candidatos no hacían […]

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Inicialmente, la gente común no participaba de manera activa en la política. El único medio de comunicación que existía era el periódico, pocos leían y sabían lo que ocurría en la esfera del poder. Algunas personas se reunían en las ciudades, discutían doctrinas y manejaban clientelarmente a los pocos que votaban. Los candidatos no hacían campaña. Se consideraba de mal gusto pedir el voto. Los notables solicitaban a un líder que asumiera el mando y, si éste tenía la bondad de aceptar, la gente agradecida era capaz de reemplazar a los caballos para tirar de su carruaje.

Cuando se instaló la radio, entre 1920 y 1940, se amplió la democracia. Los que no leían pudieron escuchar discusiones políticas. Aparecieron oradores cuya voz llegaba a todos los rincones del país y hechizaba a la gente, como Getúlio Vargas, Perón, Velasco Ibarra, Haya de la Torre y Hitler. Las masas se convirtieron en actores subordinados de la política. La radio sirvió inicialmente para leer periódicos, pasaron muchos años antes de que se volviera una herramienta sofisticada de comunicación política que transmite estímulos auditivos para producir en la mente de los ciudadanos imágenes que los movilizan.

En los años 60, la televisión potenció nuestra capacidad de comunicarnos a través de imágenes. Inicialmente, sus contenidos fueron una mezcla entre los de la radio y los del periódico. Las campañas de Eisen-hower, que fueron las primeras en usar la televisión, transmitían textos o dibujos. Pasó mucho tiempo hasta que se desarrolló con toda la fuerza la comunicación propia de las imágenes. Fue Tony Schwartz quien produjo en la campaña de Lyndon B. Johnson el comercial político Daisy, que consagró este tipo de comunicación. Hasta hace unos diez años, la televisión copó el escenario, fue el arma más potente de la comunicación política, pero entró en crisis por la difusión de la televisión de cable, la multiplicación de los canales, la aparición de infinitas ofertas de placer y el desarrollo de internet. Surgieron programas deportivos, de farándula, Netflix y canales especializados en muchos temas que quitaron espacio a los noticieros y a los programas de opinión.

Cuando apareció la red cambió el mundo. El desarrollo tecnológico puso en manos de las personas artefactos electrónicos que transformaron nuestra forma de aprehender la realidad. Nos comunicamos incesantemente, sabemos lo que ocurre en cualquier rincón del planeta en tiempo real, tomamos nuestras actitudes políticas en medio de un torbellino de sensaciones que no tienen que ver con la política como se concebía el siglo pasado. La gente es autónoma, no se puede manipular. Es necesario estudiar constantemente para comprender un fenómeno que cambia. Algunos políticos y analistas usan las herramientas de internet de manera primitiva. Hay quienes se inician en la política sin ser conocidos, buscan subir su identidad creando una página web, sin darse cuenta de que los que los cibernautas van adonde quieren, y llegarán a su sitio si lo conocen. Los miles de mails que algunas campañas mandan diciendo “vote a fulanito” son inútiles y sólo fastidian a la gente.

Las campañas negativas, que atraen a políticos y analistas arcaicos, no sirven para nada. Al respecto, se crean mitos sin ningún respaldo en textos teóricos serios ni en la investigación empírica. Los personajes se instalan o se desprestigian por lo que hacen y lo que comunican, no por lo que alguien dice en Twitter. La gente mira lo que le interesa y no se apasiona por peleas entre políticos. Leen ese tipo de materiales solamente cuando tienen un componente sexual o amarillista.

A propósito de la relevancia de Marcos Peña en el actual gobierno, se ha creado el mito de que dirige un equipo de trolls para hacer campañas negativas. Conozco a Marcos desde hace 12 años, también a sus colaboradores, he compartido con ellos libros, reuniones y seminarios sobre el uso de la red para servir a la gente y desarrollar la democracia con temas como el combate a la corrupción con el gobierno abierto, y el mejoramiento de los servicios públicos usando estas herramientas. Puedo decir tajantemente que nunca asistí con ninguno de ellos a una reunión para hablar de una campaña negativa en contra de nadie, ni nunca conocí a un troll. Me repugnan los usos de la red propios de la gente arcaica, que convierte a los militantes en sicarios virtuales para satisfacer sus pasiones e inseguridades psicológicas. Hacer campañas negativas es una tontería, y el equipo de comunicaciones con el que he trabajado en Buenos Aires está compuesto por gente de buen nivel académico, que sabe perfectamente para qué sirve la comunicación contemporánea. A ninguno de ellos se le ocurriría que los periódicos sirven para matar moscas.

 

 

 

 

Publicado en edición impresa del Diario Perfil 31 de Julio del 2016 – Blog de Aníbal P. Revoredo

 

 

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Compras «puerta a puerta»: el paso a paso y los principales cambios

  El Gobierno oficializó ayer el régimen para la compra en el exterior de productos vía Internet por correo y, por lo tanto, habilitó algunos cambios muy esperados con respecto al sistema que regía hasta el momento. El renovado mecanismo, que estará vigente a partir del 26 de agosto (30 días corridos desde la publicación […]

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El Gobierno oficializó ayer el régimen para la compra en el exterior de productos vía Internet por correo y, por lo tanto, habilitó algunos cambios muy esperados con respecto al sistema que regía hasta el momento. El renovado mecanismo, que estará vigente a partir del 26 de agosto (30 días corridos desde la publicación de la norma, que se hizo ayer), estará disponible a través el correo oficial y el servicio de couriers internacionales.

En el caso de los paquetes a cargo de la empresa pública, el receptor del envío deberá ingresar en el sitio web de la AFIP el número de seguimiento del envío (tracking ID) que informa el Correo, declarar el valor del paquete y la descripción de los productos a recibir. Allí se validará el registro y se generará un volante electrónico de pago (VEP), por los conceptos y valores que corresponda pagar. Estos envíos tendrán una franquicia anual de US$ 25, y si se supera ese monto habrá que pagar una tasa adicional

Los paquetes que no superen los 2 kilos y cuyo precio sea inferior a los US$ 200 serán enviados por el Correo al domicilio. Si superan esos valores, la empresa notificará al comprador, para continuar con el procedimiento y que pueda hacer el retiro personalmente en las sucursales.

En el caso de envíos que a través de prestadores de correos privados (couriers), serán éstos los encargados de realizar la declaración de los envíos. Esta declaración incluye la descripción de los productos y los valores correspondientes. También serán responsables tributarios del pago de impuestos ante la AFIP.

Esta modalidad podrá ser utilizada 5 veces por año y por persona, en envíos de hasta 50 kilos y por un importe inferior o igual a US$ 1000. En cada compra sólo se podrán incluir hasta 3 unidades de un mismo producto.

Luego de recibir el envío, ya sea a través del correo oficial o de los prestadores privados, habrá 30 días corridos para ingresar a la web de la AFIP y confirmar la recepción. La notificación se realizará con un formulario online en la página de Internet del organismo recaudador. Sólo luego de esta confirmación el comprador podrá volver a utilizar el sistema.

Queda así eliminado el anterior formulario 4550 y los trámites presenciales que, hasta ahora, había que realizar en la Aduana para recibir paquetes o compras del exterior, y que derivó prácticamente en la desaparición del sistema, por los trámites largos y engorrosos que había que hacer.

Impuestos y cargos

En cualquiera de los dos casos, indicaron fuentes de la AFIP, el costo de importar productos mediante este sistema será de hasta un 50% más que el valor del producto, ya que el arancel máximo de importación es del 33% y el IVA es del 21%. A eso habrá que sumar el cargo que cobren las empresas de correos.

Según el Nomenclador Común del Mercosur, que usa la Aduana para el cobro de aranceles, no todos los productos pagan la misma tarifa y en algunos casos tampoco se paga el total de la alícuota del IVA, de modo que dependerá del tipo de bien cuál será el resultado final.

Libros, documentos y otros bienes impresos estarán liberados en el «puerta a puerta» y no deberán pagar ninguna declaración, cuando ingresen a través del correo oficial.

Nuevos productos

Habrá una mayor cantidad de mercaderías habilitadas, dado que los envíos quedarán exceptuados de la previa intervención del Instituto Nacional de Alimentos -con lo cual se pueden ingresar alimentos, que hasta ahora no se podía-, de la tramitación de licencias de importación automáticas -necesarias para textiles y juguetes, por ejemplo- y del régimen de «identificación de mercaderías» (la estampilla verde que acompaña a los productos importados), lo que habilita la compra de electrónicos.

 

 

 

 

Publicado en la edición impresa del diario La Nación 28 de Julio del 2016 – Blog de Aníbal P. Revoredo

 

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Ocho consejos para convertirse en un profesional exitoso trabajando por su cuenta

26 de julio de 2016

Ser un freelancer implica un esfuerzo adicional en materia de organización y disciplina para contar con una agenda productiva y poder concentrarse en los clientes más redituables Trabajar por cuenta propia tiene una cantidad de ventajas en términos de productividad. Tiene mucho más control sobre el uso de su tiempo. Quizás aún tenga que participar […]

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Ser un freelancer implica un esfuerzo adicional en materia de organización y disciplina para contar con una agenda productiva y poder concentrarse en los clientes más redituables

Trabajar por cuenta propia tiene una cantidad de ventajas en términos de productividad. Tiene mucho más control sobre el uso de su tiempo. Quizás aún tenga que participar de reuniones, pero por cierto que no tantas como cuando trabajaba para otros. Y tiene más libertad para estructurar su día laboral.

Pero esa libertad también tiene sus peligros, dice Maura Thomas, autora del libro Secretos de productividad personal. Los trabajadores por cuenta propia, los solistas y los líderes empresarios que actúan por su cuenta pueden encontrarse a la deriva sin la estructura de una oficina, especialmente al comienzo. Para recuperar su tiempo y aumentar su productividad siga estos ocho consejos.

1. Arme sus horarios con las tres C

Alguna gente se beneficia de un ambiente estructurado con comienzo y final establecido del día laboral, mientras otros prefieren flexibilidad para planificar el trabajo según sus propios términos, dice el experto en liderazgo y productividad Kevin Kruse, autor de 15 Secretos que la gente exitosa sabe sobre el manejo del tiempo. El especialista asegura que lo ideal tener las tareas ordenadas por categorías llamadas las «tres C»: creación, colaboración y conexión. Esto permite planificar el trabajo creativo -cuando piensa, toma decisiones, escribe y planifica- en el momento que esté mejor mentalmente. Para muchos es al comienzo del día, sostiene Kruse. También recomienda definir momentos para el trabajo en colaboración, lo que incluye reuniones, llamadas y otras tareas en las que tiene que interactuar con otras personas. Por últimoa, hay que dejar un tiempo para conectarse y recarga las pilas con la familia y los amigos.

2. No haga una lista de cosas por hacer

Kruse dice que las listas de cosas por hacer hacen que se acumulen las cosas y contribuyen a extender el horario de trabajo. En cambio propone fijar el momento para la realización de tareas directamente en su calendario. De ese modo les asigna un bloque de tiempo y un plazo inmediatamente.

3. Tenga una visión realista del tiempo disponible

Por supuesto, antes de poder fijar tiempos para sus tareas tiene que tener una buena comprensión de cuánto le lleva hacer las cosas. La escritora Jennifer Lawler, autora de Sabiduría Dojo para escritores: 100 maneras simples de ser un escritor más inspirado, exitoso e intrépido, sugiere registrar sus tiempos durante dos o tres semanas para asegurarse de saber cuánto tiempo le llevan las cosas. «Muchos trabajadores por cuenta propia subestiman el tiempo que les lleva hacer cosas y se sorprenden cuando se atrasan», dice.

4. Tenga un espacio de trabajo establecido

Quizá no necesite una oficina privada, pero es importante tener un espacio dedicado al trabajo donde tiene sus materiales, información y recursos a mano, dice Kruse. Ubicar las herramientas que necesita para trabajar y buscar archivos e información le restan tiempo al trabajo e impiden ser más productivo, aclara.

5. Diseñe un ambiente de concentración

Aunque no lo llamen a reuniones ni tenga colegas que pasan por la oficina, hay abundantes distracciones cuando se trabaja por cuenta propia, dice Thomas. Los trabajadores desde casa pueden sentirse obligados a atender la casa o hacer favores a los vecinos durante el horario de trabajo, mientras que los que tienen sus propias oficinas pueden distraerse con las redes sociales. Esfuércese activamente por minimizar las distracciones eliminando las notificaciones de las redes sociales y de correo, y ponga un horario para llamadas telefónicas. No tema decir a los vecinos que está trabajando y no puede charlar, y ordene el trabajo doméstico como lo haría con otras tareas, dice.

6. Analice sus procesos

Una vez que sepa realmente cuánto tiempo le llevan las cosas (sin interrupciones molestas) puede comenzar a analizar sus procesos y hacer ajustes para ser más eficiente, dice Lawler. Vea dónde pasa su tiempo y si hay maneras de ser más eficiente sin sacrificar calidad. Por ejemplo, ¿puede organizar un día de llamadas y luego un día de trabajo creativo para poder concentrarse en cada cosa más tiempo? ¿Puede contratar un asistente virtual o alguien que haga transcripciones para manejar algunas tareas administrativas que lo liberarán para hacer trabajo que puede facturar? Use plantillas para enviar correos o para hacer pedidos de rutina para ahorrar tiempo.

7. Apunte a los clientes indicados

Concentrarse en clientes que encajan bien con lo que usted puede ofrecer aumenta enormemente la productividad, dice Lawler. En su trabajo como editora ha buscado clientes que aprecian su trabajo y que, como resultado de ello, le refieren nuevos proyectos regularmente. Eso reduce el tiempo que tiene que dedicar al marketing personal y a las interminables rondas de revisión de clientes que tienen cada uno un estilo distinto al suyo. Encontrar clientes que le paguen bien por su trabajo también reduce el esfuerzo constante por encontrar más clientes para cubrir sus necesidades de ingresos.

8. Use la automatización

Digamos las cosas como son: hoy se puede automatizar casi cualquier cosa. Desde el correo electrónico hasta la facturación mensual hay paquetes de software y plataformas que pueden ahorrarle cantidades de tiempo significativo. El experto en blogs Eric Brantner incluso automatizó la apertura de las pestañas de su navegador cada mañana con Loadr, una extensión de Google Chrome. Una buena opción es explorar nuevas apps y para ver qué pueden hacer para mejor su productividad, pero a la vez Lawle dice que no hay que perder el toque personal que lo distingue de sus pares.

 

 

 

 

Publicado en la edición impresa del diario La Nación 13 de Junio del 2016 – Blog de Aníbal P. Revoredo
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Vuelve la compra online desde el exterior “puerta a puerta”

21 de julio de 2016

  La semana que viene se presentará oficialmente el nuevo régimen de compras “puerta a puerta” para bienes adquiridos en el exterior, vía Internet. En marzo de este año, el director de la AFIP, Alberto Abad, había confirmado estos cambios, aunque el anuncio se demoró más de lo esperado. Por eso, seguían las colas de […]

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La semana que viene se presentará oficialmente el nuevo régimen de compras “puerta a puerta” para bienes adquiridos en el exterior, vía Internet. En marzo de este año, el director de la AFIP, Alberto Abad, había confirmado estos cambios, aunque el anuncio se demoró más de lo esperado. Por eso, seguían las colas de hasta seis horas en la oficina del Centro Postal Internacional en Retiro.

Esta modalidad de compra, suspendida desde enero de 2014, no sería de apertura total sino que seguiría habiendo restricciones de cantidad, peso y dinero. Pero se ampliaría la variedad de productos que se pueden traer desde el exterior. En principio, se podrán adquirir solo 5 productos por año (antes se permitían solo dos), que no superen los 50 kilos ni estar valuados en más de 1.000 dólares. A pesar de lo inminente del anuncio, “todavía hay cosas por cerrar”, dijeron ayer desde uno de los organismos involucrados en el nuevo sistema. Además de la AFIP, interviene el Ministerio de Producción y la Aduana. Y hubo muchas idas y vueltas desde aquel anuncio de Abad. Estuvo a punto de salir (“la gacetilla estaba lista”, dijo ayer una fuente) pero lo postergaron.

Según pudo averiguar Clarín, luego de hacer la compra, los consumidores deberán presentar una declaración a través de la web de la AFIP y habrá que pagar un impuesto. No está clara cuál será la franquicia. En la vieja modalidad, los compradores podían traer productos con un costo de hasta 25 dólares, y se pagaba el 50% del excedente. Se sabe que ahora los libros estarán exentos del pago de impuesto y de la declaración online. Correo Argentino solo distribuirá compras de bultos de hasta dos kilos y 200 dólares. Las operaciones que superen ese monto o pesaje se harán por correos privados como DHL, Fedex o UPS.

La entrega a domicilio de los paquetes provenientes del exterior había sido suspendida en enero de 2014 por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner para desalentar las compras en sitios del exterior y evitar la fuga de dólares. Estas operaciones, especialmente con sitios web de China y Estados Unidos, habían alcanzado niveles récord en 2013, con más de un millón y medio de compradores y un ingreso de 20.000 bultos por día.

En paralelo a esta medida, que concentró la entrega en la sucursal del Correo de Retiro, fijaron un máximo de dos compras anuales. Exigieron que el comprador tuviera clave fiscal y haga una declaración jurada y obligaron a todos a pagar un impuesto del 50% para los productos que excedieran los 25 dólares (antes sólo los pagaban los paquetes que eran detenidos por Aduana). El anuncio fallido de Abad generó confusión: muchos consumidores volvieron a comprar y en estos tiempos habían vuelto las demoras en la Aduana, porque mucha gente creía que el “puerta a puerta” ya se había implementado. Hasta ahora, había que hacer un trámite online ante la AFIP (declaración jurada y pago de impuestos), cuando el comprador recibía la notificación de que había llegado un envío a su nombre.

La idea de esta “apertura” con limitaciones que se anunciará en los próximos días es proteger la industria local, porque no se pueden traer más de tres unidades de un mismo producto. Desde la promesa de apertura en marzo, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) estuvo en alerta: “Esto nos saca venta justamente en un momento en que la venta está cayendo en un promedio mensual de 4% en unidades en forma interanual”.

 

 

 

Publicado en la edición impresa del diario Clarín 20 de Julio del 2016 – Blog de Aníbal P. Revoredo