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El running suma fanáticos y ahora también se corre por amor a la camiseta

1 de agosto de 2016

  “Se juntó mi pasión por correr y por Racing”, dice José Delgadino, atleta de Racing Atletismo, con la respiración entrecortada como si estuviera en el minuto 90 de un partido por los tres puntos. Junto a él no hay 40 mil hinchas que lo apoyan, ni banderas blancas y celestes. Pero nadie le quita la […]

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“Se juntó mi pasión por correr y por Racing”, dice José Delgadino, atleta de Racing Atletismo, con la respiración entrecortada como si estuviera en el minuto 90 de un partido por los tres puntos. Junto a él no hay 40 mil hinchas que lo apoyan, ni banderas blancas y celestes. Pero nadie le quita la satisfacción de representar al club que ama.

José Delgadino es el único atleta del club que está desde el primer día en que se creó este running team. Tiene 56 años y medio siglo como hincha de la Academia. Se seca un poco la transpiración, estira las piernas y recuerda que un día de marzo de 2013 leyó que el club hacía una convocatoria para sumar corredores. Entonces no lo dudó y se presentó. Hoy el running team de Racing cuenta con 45 atletas que representan al club en carreras de calle y de pista, y entrenan en tres sedes distintas: Parque Chacabuco, Costanera y Avellaneda.

El furor del running aumentó en los últimos años hasta convertirse en una actividad que ya mueve $ 1.800 millones de pesos por año en Argentina entre inscripciones a carreras, esponsoreo, indumentaria y merchandising. Su buena fama, sumado a la gran cantidad de gente que mueve, hizo que los clubes de fútbol -entre ellos River, Independiente y Lanús, entre otros- se sumen a esta tendencia, que crece año a año.

Pero a pesar del dinero que genera esta actividad, estos grupos no fueron pensados especialmente para lucrar sino para ampliar las actividades de los clubes y aumentar la pasión por la camiseta. “En este running team los socios del club pagan un arancel de sólo $130 -la misma actividad sin respaldo de clubes ronda los $500-”, explica Rosana Tempone, entrenadora del grupo de corredores de Boca Juniors. Según lo que dispone el Departamento Físico del club, para formar parte de este grupo que se creó en marzo de 2015 sólo hay que ser socio. Aunque para Tempone lo principal es “ser hincha de Boca”.

“Yo amo a este club, es como mi casa. Soy hincha y para mí es un orgullo llevar estos colores”, confiesa. En su grupo hay entre 20 y 30 atletas que se juntan en el Polideportivo Quinquela Martín y compiten en carreras de pista y de calle representando al club. “Corremos por el orgullo y puedo decirte que los que vienen son más fanáticos de Boca que de correr”, dice. Aunque reconoce que en los demás clubes “debe suceder lo mismo”.

Cinthia Salerno es atleta, entrenadora y, sobre todo, hincha de San Lorenzo. A su cargo tiene al menos 25 personas que, lunes, miércoles y viernes se juntan en el Parque Chacabuco para que ella los entrene. La actividad está a cargo de la subcomisión del hincha y funciona desde octubre de 2012, cuando Salerno, tras años de insistencia, consiguió que el club abriera las puertas a esta iniciativa. “Mi sueño era hacer esto, correr con la remera de San Lorenzo y que otras personas puedan hacer lo mismo. Después se sumó esta moda de los running team, pero yo solo lo hago por amor al club”, explica. En este grupo, los socios del club no pagan arancel y está abierto a cualquier persona, sin distinción de edad. Hay desde niños de ocho años hasta señoras de 60 que comparten la pasión por San Lorenzo.

Con Racing pasa algo similar. “Acá hay chicos jóvenes y gente más grande. Hay algunos que compiten a buen nivel y otros no tanto, pero a pesar de la edad lo que nos une es el sentimiento”, retoma Delgadino. “Vienen de todos lados, de Palomar, de Avellaneda, de Flores. Es increíble”, agrega. Pero lo mejor de todo es que sienten que son parte de algo mucho más importante.

“Es tan grande esta pasión que hasta la gente en las carreras se saca fotos con nosotros porque representamos al club”, dice Delgadino mientras sonríe porque sabe que en su pecho hay un escudo que tiene que defender. Y no hay nada en el mundo que le guste más que eso.

 

 

 

 

Publicado en la edición impresa del Diario Clarín del 31 de Julio del 2016 – Blog de Aníbal P. Revoredo