Tu mascota

La increíble historia del perro callejero que ahora vive en Alemania

13 de agosto de 2016

Una azafata alemana adoptó a un perro callejero de Buenos Aires que la seguía a todos lados Olivia Sievers es azafata y alemana. Por su trabajo, viaja frecuentemente a Buenos Aires, y cuando lo hace, se hospeda en el hotel Hilton de Puerto Madero. Ahí es donde conoció a «Rubio», un perro callejero que, cada […]

emociones-2250783w620

Una azafata alemana adoptó a un perro callejero de Buenos Aires que la seguía a todos lados

Olivia Sievers es azafata y alemana. Por su trabajo, viaja frecuentemente a Buenos Aires, y cuando lo hace, se hospeda en el hotel Hilton de Puerto Madero. Ahí es donde conoció a «Rubio», un perro callejero que, cada vez que la veía, no se le despegaba de encima. Entonces Olivia tomó una decisión: lo adoptó y se lo llevó a Alemania.

«Cuando nos vimos le di algo de comida y jugamos un rato. Y después, cuando volvía al hotel, intenté tomar un camino indirecto para que no me siga. Fue imposible. Él estaba muy feliz de que alguien le preste atención», dijo Olivia en una entrevista al noticiero de El Trece.

 

 

El día del encuentro, el perro, bautizado «Rubio» por Olivia, la siguió hasta el hotel. Y ella le dio una manta de la línea aérea para la que trabaja, para que no tenga frío de noche. Después Olivia regresó a Alemania. Y cuando volvió, por trabajo y al mismo hotel, «Rubio» estaba en la puerta esperando para saludarla. La misma rutina se repitió a lo largo de seis meses.

Entonces Olivia, en una de sus visitas, se encargó de que un hogar de animales adopte y cuide a «Rubio». Imposible. El perro se escapó al día y apareció en el Hilton, esperando a Olivia. En ese momento Olivia decidió adoptarlo.

El viernes de la semana pasada, luego de que Olivia realizara los trámites correspondientes, «Rubio» tomó un avión y acompañó a Olivia a su nuevo hogar en Alemania.

Una azafata alemana adoptó a un perro callejero de Buenos Aires que la seguía a todos lados

 

Publicado en la edición impresa del Diario Clarín el 11 de Agosto del 2016 – Blog de Aníbal P. Revoredo