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«Los antiamantes»: Por los infieles, crece en China un servicio para las esposas despechadas

5 de agosto de 2016

Cuando Wang, una mujer de 39 años de Shanghai, descubrió que su esposo tenía amoríos con una empleada, quedó devastada. “No podía dormir ni parar de llorar”, afirmó. Decidió actuar, pero no de la manera esperada. En lugar de confrontar con su esposo, buscó por Internet un “desplazador de amantes”. ¿De qué se trata? De un […]

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Cuando Wang, una mujer de 39 años de Shanghai, descubrió que su esposo tenía amoríos con una empleada, quedó devastada. “No podía dormir ni parar de llorar”, afirmó. Decidió actuar, pero no de la manera esperada. En lugar de confrontar con su esposo, buscó por Internet un “desplazador de amantes”. ¿De qué se trata? De un especialista en hacer terminar relaciones entre hombres casados y amantes extramatrimoniales.

Son contratados por esposas despechadas, aconsejan sobre cómo salvar matrimonios y también inducen a las amantes a desaparecer. Pueden cobrar decenas de miles de dólares para infiltrarse sutilmente en la vida de las amantes y ganarse su amistad y confianza en un intento de romper la relación. Los servicios aparecieron a medida que la economía china se abrió en las últimas décadas y que las relaciones paralelas empezaron a ser más comunes.

Una búsqueda en Baidu, un navegador chino, da cuenta de webs que contienen enlaces a empresas desplazadoras de amantes. Después de hacer su propia búsqueda, Wang decidió contratar a Weiqing, un servicio de Shanghai. Weiqing hizo terminar la relación, persuadiendo a la otra mujer para que aceptara un empleo mejor pago en otra ciudad. “No me importa de qué vive esa mujer ahora,” dijo Wang. “Simplemente, me siento aliviada de que mi esposo haya vuelto”. Wang no quiso dar su nombre completo para preservar a su familia. No dirá cuánto pagó, solo que fue tanto como para tener que pedir ayuda a sus padres. Weiqing comenzó a trabajar en 2001 en Shanghai y se ha expandido a 59 ciudades.

Desplazar a una amante lleva su tiempo. El proceso comienza con la búsqueda de la mujer blanco, dijo Shu Xin, director de Weiqing. Un equipo de investigación, con psicoterapeuta y abogado incluídos, analiza a su familia, amigos, nivel educativo y empleo, antes de enviar a un empleado a quien Weiqing denomina consejero. “Una vez que descubrimos qué tipo de amante es, si está por dinero, amor o sexo, organizamos un plan,” dijo Shu.

El consejero se muda al edificio donde vive la amante o comienza a trabajar en el gimnasio al que concurre para conocerla, convertirse en confidente y eventualmente volver sus sentimientos en contra del hombre. A veces, el consejero le encuentra un nuevo amante, un empleo en otra ciudad o la convence de dejar al casado. Weiqing afirma que los consejeros tienen prohibido involucrarse íntimamente con las amantes.

Kang Na, que dirige la empresa Reunion Co. en Shenzhen, afirma que reclutó consejeros varones en su círculo social, por atractivo y personalidad. Luego los capacitó para evitar ser detectados.

Mientras el consejero sale a trabajar, el servicio de desplazadores de amantes asesora a la esposa para lucir más atractiva para su marido. “Las mujeres chinas piensan que si tratan bien a los hombres, las amarán más. Pero los hombres amamos más a quienes nos lastiman más”, dijo Kang.

Una respuesta a la infidelidad matrimonial es el divorcio. Pero puede ser costoso. El patrimonio familiar y las finanzas, en China, en general están registrados a nombre del marido. Una mujer divorciada puede quedar sin techo. Aunque muchos hombres chinos se resisten a hablar de los problemas maritales con los profesionales, según Tang Yinghong, psicólogo, “los maridos en China todavía tienen el pensamiento tradicional de que los trapitos sucios de la familia se lavan en casa.

Y las esposas, que no desean pasar por un divorcio, “prefieren recurrir a un desplazador de amantes para que sus esposos regresen.” El ideal es que el marido nunca se entere la causa del abandono de su amante. Según las empresas, lleva tres meses desplazar a una amante. Poco tiempo, para historias que llevan años.

 

 

 

 

 

Publicado en la edición impresa del Diario Clarín el 02 de Agosto del 2016 – Blog de Aníbal P. Revoredo