Tu salud

Los porteños, con buenas prácticas de salud

15 de julio de 2016

Magalí extiende la mano sin miedo; sabe que el ínfimo pinchazo para conocer su nivel de glucemia no le dolerá. Es que cada sábado concurre a la estación saludable de Parque Saavedra a hacerse un «chequeo exprés», como ella lo llama. Controla también su presión y su peso, y como corolario se lleva una manzana. […]

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Magalí extiende la mano sin miedo; sabe que el ínfimo pinchazo para conocer su nivel de glucemia no le dolerá. Es que cada sábado concurre a la estación saludable de Parque Saavedra a hacerse un «chequeo exprés», como ella lo llama. Controla también su presión y su peso, y como corolario se lleva una manzana. Aníbal, su marido, elige un pelón y confiesa: «Acá me salvaron de un patatús: tenía 23 de presión. Llamaron al SAME y me internaron».

Ambos son parte de los 100.000 vecinos que cada mes concurren a alguna de las 40 estaciones saludables que el gobierno porteño instaló en plazas, parques y estaciones de subte de la Capital. Todos los días, y de manera totalmente gratuita, la Dirección de Desarrollo Saludable porteña brinda a los vecinos controles de peso, talla, glucemia y presión arterial, además de servicios de consejería en nutrición y actividades para adultos y chicos. El objetivo: prevenir enfermedades y aconsejar un estilo de vida saludable.

En 2012 se inauguró la primera estación saludable, y a partir de entonces el interés por incorporar hábitos sanos estimuló la ampliación a los más de 40 centros actuales, de los cuales 10 brindan servicios adicionales como clases de gimnasia, yoga, baile, charlas de educación alimentaria y deportes. Y como las prácticas saludables se incorporan desde la infancia, los domingos se realizan juegos y se practican disciplinas varias para los niños y la familia.

El subsecretario a cargo de las estaciones, Héctor Gatto, dijo a LA NACION que el objetivo principal del programa es que los vecinos tomen conciencia de las prácticas que van en detrimento de la salud, como el sedentarismo, la mala alimentación y el consumo de tabaco, y en función de ello cómo incorporar paulatinamente acciones más beneficiosas para la vida plena.

En ese sentido, todos los meses el equipo de nutricionistas brinda charlas gratuitas sobre alimentación y otras temáticas relacionadas, como prevención de diabetes, viandas saludables e hidratación en época estival. La consigna: comer equilibrado y variado ayuda a mantener un peso saludable y prevenir enfermedades.

Del interior

Doris es de Tucumán y está visitando familiares en Palermo. En una caminata por la zona del Rosedal pasa por la estación saludable y se detiene, curiosa. Pregunta a la enfermera que atiende en qué consiste y si puede hacerse un chequeo en el momento. En cinco minutos, y con sólo brindar su número de documento, sale con una certeza: tiene la glucemia alta y en la semana pedirá turno para un análisis

Lucrecia y Olga se cambian en el vestuario el pantalón por una cómoda calza para la clase de yoga. «Es fundamental tener dónde guardar las cosas y cambiarte, por seguridad y comodidad», cuenta Olga, que participa de algunas de las actividades de «Despertar saludable». Se trata de un espacio para que los adultos mayores bailen ritmos latinos, realicen caminatas o mantengan su intelecto ejercitado a través de juegos de ingenio y memoria, además de contribuir a generar vínculos entre vecinos.

Gatto, el funcionario porteño, dice que los que más se acercan a consultar son aquellos que tienen entre 46 y 64 años, pero que en general el rango etario es bastante parejo, por lo que los programas disponibles son específicos para cada grupo. Y agrega, con orgullo, que desde que comenzó esta iniciativa, en 2012, ya se atendieron casi un millón de personas.

Todos los centros abren de lunes a viernes, entre las 9 y las 17, aunque los horarios varían en función de la dinámica de cada locación y la época del año. Los fines de semana las estaciones ubicadas en parques trabajan con un horario más extendido. Y la demanda es tan grande que, en algunos sitios, para ser atendidos hay que hacer fila.

 

 

 

Publicado en la edición impresa del diario Clarín 10 de Enero del 2016 – Blog de Aníbal P. Revoredo