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Con disfraz de gripe: intoxicaciones con monóxido, un mal crónico y desconocido

18 de julio de 2016

Con el frío, la gente no sólo prende sus estufas y otros artefactos a gas para calefaccionar sino que, además, tiende a cerrar ventanas y puertas para evitar que el calor se escape. Por eso, en esta época del año los casos de intoxicación por monóxido de carbono (CO) se triplican. Y con un simple […]

Sociedad - Venta de estufas en el local de Frávega de Balvanera 28-04-2015 Foto: Fernando de la Orden buenos aires venta de estufas en local de fravega de balvanera invierno consumo venta estufas

Con el frío, la gente no sólo prende sus estufas y otros artefactos a gas para calefaccionar sino que, además, tiende a cerrar ventanas y puertas para evitar que el calor se escape. Por eso, en esta época del año los casos de intoxicación por monóxido de carbono (CO) se triplican. Y con un simple análisis de sangre se puede detectar si se lo está padeciendo.

Héctor Berzel, médico toxicólogo y pediatra del Hospital Gutiérrez, asegura que “cuando se trata de una pérdida pequeña y la persona convive con el CO se pueden presentar síntomas comunes a otras afecciones, como malestar general, cefalea y náuseas” y que, en algunas ocasiones, “es posible que se confundan con los de una gripe”.

Verónica Torres Cerino, médica a cargo de la Unidad de Toxicología del Hospital Austral, coincide con que las señales son compatibles con las de otras patologías y afirma que, por esta razón, se lo conoce como “el gran simulador”.

Es inodoro e incoloro, se produce por una mala combustión en cualquier artefacto a gas (estufas, calefones, hornos) y no perdona. Unas 200 personas fallecen al año por inhalar monóxido, según datos difundidos por el Ministerio de Salud de la Nación. Es decir que cada 43 horas se registra una muerte. Y son alrededor de 12 mil los intoxicados por año, según Berzel. De ahí la importancia de prevenir, haciendo que todos los años un gasista matriculado revise los aparatos. Además, hay que verificar que la llama sea siempre azul (nunca naranja ni amarilla) y que las salidas al exterior no estén tapadas.

Para Torres Cerino, es fundamental mantener un “nivel alto de sospecha” ante indicadores como dolor de cabeza, náuseas y vómitos, mareos, sensación de confusión, alteraciones visuales y convulsiones. “La cifra de intoxicados debería poder revertirse, uno de los obstáculos para esto es que la gente subestima el poder del monóxido y que los médicos no siempre llegan a pensar que puede tratarse de esto”, suma Torres Cerino.

La reacción ante el malestar tiene que ser visitar una guardia. “Lo ideal es acercarse con el resto de las personas que viven en el mismo lugar para corroborar si todos presentan síntomas y alertar al médico sobre esta posibilidad”, aporta Berzel y remarca que “con un estudio de sangre es posible determinar los niveles de carboxihemoglobina y tratar al paciente con oxígeno si es que los tiene elevados”.

Entre los sectores más vulnerables, los especialistas sostienen que el uso de braseros u hornallas para calentar –que en todos los casos liberan CO y están contraindicados– suele ser el principal desencadenante de intoxicaciones. Mientras que, en las clases más pudientes, los problemas se dan generalmente por la falta de controles a las calderas a gas y a las estufas de tiro balanceado. “Ocurre con frecuencia que no se chequean las calderas. Esto tiene que ver con que la gente se olvida de contratar a una persona para que las examine ya que no se encuentran a la vista. Un nido sobre el escape del calefactor de tiro balanceado o la acumulación de hojas es otra complicación común”, advierte Berzel.

Diagnosticar la intoxicación rápido es fundamental para evitar secuelas, ya que “en los casos crónicos, la inhalación de monóxido puede derivar en trastornos neurológicos. Además, al principio la fuga puede ser leve y luego empeorar y terminar con la muerte de los que se encuentren en ese domicilio”, agrega Berzel.

Si bien las vacaciones (en este caso, de invierno) deberían funcionar para distenderse, Torres Cerino pide no relajarse con este tema cuando, por ejemplo, se alquila un departamento en la Costa. “Hay que atender a posibles fallas y mantener los ambientes ventilados siempre, a pesar de las bajas temperaturas”, cierra la médica toxicóloga del Austral.

 

 

Publicado en la edición impresa del diario Clarín 27 de Junio del 2016 – Blog de Aníbal P. Revoredo