Tu mascota

Darles alegría a las mascotas

20 de julio de 2016

Arturo estaba condenado a una vida de perros, en el peor de los sentidos. No sólo por tratarse, justamente, de un perro. Sino por el maltrato y la crueldad con que pasaba sus días: encadenado, lastimado, lleno de pulgas y mal alimentado, en un corral de cerdos de Mar del Plata. Así transcurrían sus días, […]

kia

Arturo estaba condenado a una vida de perros, en el peor de los sentidos. No sólo por tratarse, justamente, de un perro. Sino por el maltrato y la crueldad con que pasaba sus días: encadenado, lastimado, lleno de pulgas y mal alimentado, en un corral de cerdos de Mar del Plata.

Así transcurrían sus días, hasta que una de esas asociaciones encargadas de rescatar, curar y encontrarle domicilio a los animales domésticos abandonados detectó su penosa situación e inició otra de sus elogiables campañas.

La foto del desdichado Arturo, difundida en redes sociales, impactó a Gabriela, justo cuando estaba en campaña para adoptar una mascota. Lo primero que ella sintió fue lástima, pero en seguida la ternura cobijó sus sentimientos por ese animalito peludo de mirada dulce.

Antes de la difícil misión de convencer a su marido, se contactó con las almas caritativas y ofreció darle en principio tránsito, vacunas y alimentación al perro. Luego, se vería. Pero ese torrente de cariño y agradecimiento de cuatro patas, a puro lengüetazos, ladridos y mimos, facilitó la tarea de lograr el OK para obtener alojamiento permanente.

Abrumado, casi, con tanto amor, Arturo no demoró en convertirse en el mejor amigo de toda la familia. Belén y Nacho, hijos del matrimonio adoptante, se encargaron de “malcriar” al nuevo habitante del feliz hogar marplatense; y ni hablar de Kiki, el tío brasileño apasionado de los perros. Hoy Arturo es un animal rozagante, sano, juguetón y comprador. Ya no tiene una vida de perros. O sí, porque eso es, pero ha pasado a ser un perro feliz y querido.

 

 

 

Publicado en la edición impresa del diario Clarín 19 de Julio del 2016 – Blog de Aníbal P. Revoredo
Tu mascota

Todos tienen hogar: Holanda es el primer país del mundo sin perros callejeros

  La problemática de los perros callejeros puede advertirse en casi todo el mundo y más allá de muchas ONG que buscan generar conciencia, en la Argentina hay una enorme cantidad de mascotas sin hogar. Sin embargo, existe un modelo de política pública para resolver el conflicto y Holanda es el mejor ejemplo. Según un […]

2238191w620

 

La problemática de los perros callejeros puede advertirse en casi todo el mundo y más allá de muchas ONG que buscan generar conciencia, en la Argentina hay una enorme cantidad de mascotas sin hogar. Sin embargo, existe un modelo de política pública para resolver el conflicto y Holanda es el mejor ejemplo.

Según un informe publicado por La Vanguardia, en los últimos meses Holanda se convirtió en el primer país del mundo en el que no existen perros en la calle. La solución fue una combinación de campañas de concientización, políticas de largo plazo, programas públicos, impuestos y multas.

Un antiguo problema

Según el estudio, durante siglo XIX Holanda era uno de los países de Europa con mayor cantidad de animales sin hogar. Se trataba de un círculo vicioso en el que, por temor a un brote de rabia, los holandeses se deshacían de sus mascotas y eso generaba cada más animales descuidados. La amenaza de una pandemia era una realidad.

Durante mucho tiempo hubo una enorme cantidad de perros callejeros, potenciada también por una tendencia, durante los últimos años, de abandonar a los perros que no eran de raza, sobre todo cuando dejan de ser cachorros, situación que también puede verse en nuestro país.

De un tiempo a esta parte, el gobierno holandés decidió tomar cartas en el asunto e implementó una serie de medidas que derivó en el mejor de los resultado. Ya no existen perros callejeros en los Países Bajos.

Medidas concretas

En Holanda comenzaron a regir un conjunto de normas que impiden el abandono. Más allá de las campañas de toma de conciencia, se implementó un sistema de multas. Dejar un perro en la calle en Amsterdam puede costar hasta 16.000 euros (más de 270.000 pesos) e incluso penas de prisión de hasta 3 años.

Además, según La Vanguardia, el gobierno holandés asumió los costos de una masiva campaña de castración de mascotas. Es gratuito esterilizar a los perros en todo el territorio. A esto se sumó una serie de impuestos altos a la compra de perros de raza, situación que empuja a quienes quieran tener perros en su casa a optar por mestizos.

Se trata de medidas simples pero concretas, que derivaron en que Holanda se haya convertido en el primer país del mundo sin perros callejeros.

 

 

 

Publicado en la edición impresa del diario La Nación 19 de Julio del 2016 – Blog de Aníbal P. Revoredo