Tu pareja

Un test térmico permite detectar si una persona está enamorada o no

21 de julio de 2016

  Siempre se supo que ante la proximidad, la visión o el contacto con la persona que amamos, el corazón se acelera, “estalla”. Pero ahora también sabemos que también hay una reacción térmica: aumenta la temperatura de algunas partes de nuestro cuerpo. Un equipo de científicos de la Universidad de Granada (España), perteneciente al Centro […]

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Siempre se supo que ante la proximidad, la visión o el contacto con la persona que amamos, el corazón se acelera, “estalla”. Pero ahora también sabemos que también hay una reacción térmica: aumenta la temperatura de algunas partes de nuestro cuerpo. Un equipo de científicos de la Universidad de Granada (España), perteneciente al Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento, dirigido por los profesores Emilio Gómez y Francisco Tornay, desarrolló un método pionero basado en la termografía que permite determinar objetivamente si una persona está enamorada o no.  Los científicos analizaron las diferencias térmicas que se producen entre personas que contemplaban fotos de su pareja frente a otros que se exponían a imágenes que les generaban alguna respuesta emocional como ansiedad, calma o empatía, pero no una respuesta romántica. Para ello, contaron con la participación de 60 personas de entre 24 y 47 años que afirmaban estar enamoradas y haber iniciado una relación pocas semanas antes. Los resultados demostraron que el amor sube la temperatura en las mejillas, las manos, la zona de la boca, el pecho y los genitales entre uno y dos grados centígrados.

Según el profesor Emilio Gómez, esta técnica ya se usaba en medicina para el diagnóstico de enfermedades, pero ahora se está aplicando “por primera vez a la psicología”. Gómez explica que nuestros sentimientos son muy complejos, pero que mediante esta técnica se busca “manipular la activación de las emociones mediante estímulos” y ver los cambios térmicos que el hipotálamo, la región cerebral que controla “los servicios básicos”, provoca en cada individuo. Durante el experimento se usaron fotos en lugar de la exposición directa entre las personas enamoradas. Peroaunque la fotografía produce “una reacción atenuada”, no hay ninguna posibilidad de que las personas puedan mentir y falsear los resultados, ya que lo que se mide es “la respuesta del sistema nervioso central, y no hay ninguna persona que lo pueda controlar hasta ese extremo”, explicó Gómez.

Curiosamente, las investigaciones demostraron que una de las zonas más sensible al cambio de temperatura es la punta de la nariz, y la que menos la frente, cuya temperatura se mantiene estable, a menos que el impacto emocional sea muy fuerte.

Fuente: La Vanguardia

 

 

 

Publicado en la edición impresa del diario Clarín 14 de Febrero del 2016 – Blog de Aníbal P. Revoredo